“Little Joe” (2019) y el suspenso clínico de Jessica Hausner

Esta es una crónica de la proyección especial de Little Joe de Jessica Hausner, película que se alzó con un premio en el Festival de Cannes del año pasado, en el BFI Southbank (Londres).
Por Sebastián Zavala Kahn                                                                                                                                NOTICIAS/CRÓNICA

Fuente: Sebastián Zavala

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Presentación de la película en Londres. Fuente: Sebastián Zavala Khan

Momentos perdidos

 El pasado viernes 21 de febrero, tuve el agrado de asistir a una proyección especial de Little Joe (2019), la nueva película de Jessica Hausner, en el BFI Southbank. Después de la función, hubo una conversación con Jessica y una sesión de preguntas y respuestas con el público. Los asistentes nos enteramos un poco sobre el proceso de la creación de la película, así como algunos de los temas que Hausner pretendía transmitir a través de esta nueva historia.

 

Hausner comenzó diciendo que el punto de partida para Little Joe fue la idea de la gripe, y que pasó una semana junto a su coguionista, Géraldine Bajard, tratando de encontrar los temas que querían contar, y desarrollando la estructura básica de la historia. El guion en sí, sin embargo, se escribió en año y medio. La ambigüedad de las escenas y de la trama hizo que el proceso de escritura sea particularmente complicado.

 

Por otro lado, Hausner también habló un poco sobre el cine de género. Para ella, ese tipo de películas suelen tener un patrón muy estricto, repetitivo, en lo que se refiere a las historias que cuentan, lo cual hace que el espectador sepa exactamente lo que quiere de las mismas. Por ende, con filmes como Little Joe, quiere seguir los patrones del género solo al principio, para luego cambiar de dirección, lo cual le permite ir en contra de las expectativas del público y desarrollar algo más propio.

 

Finalmente, Hausner también habló sobre la estética de sus películas en general. Mencionó específicamente una escena de Lourdes (2009), en donde un personaje en silla de ruedas desaparece del encuadre mientras es tapada por otros personajes frente a cámara, y la comparó con un momento en Little Joe, donde uno se pierde un beso porque es tapado por un grupo de personajes secundarios. Hausner disfruta desarrollar ese tipo de momentos; el hacer que el público se pierda de información importante, y se pregunte exactamente qué fue lo que pasó.

 

De hecho, terminó contando una anécdota sobre un espectador que le dijo que su película, Hotel (2004), era terrible, porque era “como si estuviese viendo la final de un partido de fútbol, y el televisor se rompiera durante los últimos tres minutos”. ¿La respuesta de Hausner? “Gracias. Eso es un cumplido. ¡Es precisamente lo que estaba tratando de decir!” Para Hausner, 1+1 no siempre tiene que ser igual a 2.

 

 

 

 

 

 

 

El pequeño Joe

 ¿Qué es exactamente lo que hace feliz al ser humano? ¿Qué consecuencias puede traer consigo la modificación genética de seres vivos? ¿Y qué tan responsable de sus actos es la gente que decide meterse con la Madre Naturaleza? Estas son algunas de las preguntas que la cineasta austriaca Jessica Hausner pretende responder con Little Joe, una cinta de suspenso de carácter clínico y perturbador. Las respuestas, si es que han visto las películas anteriores de Hausner, no son fáciles, pero el producto final destaca debido a la dedicación de Hausner a su oficio, y a la magistral actuación central por parte de Emily Beecham.

 

Beecham interpreta a Alice Woodard, una madre soltera y criadora de plantas que trabaja para una corporación interesada en desarrollar nuevas especies a través de la manipulación genética. A partir de ello crea a Little Joe, una planta dedicada a “hacer feliz a la gente”, la cual espera pueda estar lista para una feria que se llevará a cabo en pocos meses, y eventualmente, para ser vendida al público en general. Su jefe, Karl (David Wilmot), sin embargo, no está muy convencido de que puedan tener la plata lista sin mayores pruebas, mientras que su mano derecha, Chris (Ben Whishaw) parece estar más interesado en invitarla a salir, que en trabajar con ella. Sin embargo, convencida de que su trabajo no tiene fallas, Alice decide llevar una de las plantas a casa, para que esté bajo el cuidado de su hijo, Joe (Kit Connor). Así, Alice va notando, poco a poco, que la gente que entra en contacto con las plantas cambia de personalidad, y no de la manera que ella había esperado inicialmente.

 

Hausner dirige Little Joe con aplomo, otorgándole una estética extremadamente limpia y formal a la historia. Mueve su cámara constantemente, ya sea lateralmente o hacia atrás o adelante, muchas veces sobrepasando a sus actores, enfatizando el lado emocional de la escena, por más que muchos de sus personajes decidan no demostrar sus emociones. Little Joe es una película de ritmo pausado, sí, pero es precisamente la utilización de planos largos y de movimientos suaves, y de cortes a veces repentinos, lo que convierte a la cinta en un ejercicio de suspenso sostenido, en donde el espectador no está siempre seguro de lo que está sucediendo. ¿Será verdad que la planta está manipulando a la gente? ¿O está todo en la mente de Alice? El hecho de que Hausner decida presentar la mayoría de la historia desde la perspectiva de Alice (con contadas excepciones) ayuda a aumentar la tensión, y contribuye al tono perturbador de la cinta.

 

Ello no quiere decir que se trate de un producto completamente exitoso. Si uno ya ha visto películas anteriores sobre experimentos fallidos, o incluso algunas de las referencias de Hausner, como cualquiera de las versiones de los “usurpadores de cuerpos”, no se demorará en deducir el desenlace de la historia. Y aunque la interpretación de Alice por parte de Emily Beecham es sublime y sutil —después de todo, le valió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes del 2019—, la caracterización del personaje no es del todo convincente, especialmente considerando que se trata de una científica inteligente. Sí, Alice es presentada como una mujer arrogante y más enfocada en su trabajo que en la crianza de su hijo, por ejemplo, pero no excusa algunas de las decisiones más cuestionables que toma a lo largo de la cinta.

 

Sin embargo, detalles como esos no terminan por arruinar la experiencia de ver Little Joe. Se trata de una película genuinamente inquietante, en donde destaca el uso del color —tonos fuertes, encendidos, con texturas muy sutiles—, la cámara de Hausner, el trabajo de sus actores —aparte de Beecham, Whishaw está muy bien como un Chris que aprovecha su status de hombre privilegiado en el trabajo—, y una banda sonora poco convencional (aunque no lo crean, el combinar instrumentos de viento con ladridos de perros resulta en piezas que funcionan muy bien en este contexto en particular). Little Joe es una cinta que probablemente no llegue a convencer a todos —especialmente a aquellos que estén buscando una historia de terror más tradicional—, pero que debería encontrar a un público entre quienes quieran ver algo menos obvio, pero con un efecto más duradero.

Los trabajos firmados son de responsabilidad de los autores. Esta página web se realiza con fines absolutamente educativos.

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