ENTREVISTAS / Cine peruano

La producción en el cine peruano: entrevista a Carolina Denegri

Conversamos con la productora de películas peruanas como El limpiador o Chicama sobre su trayectoria, el panorama de la producción cinematográfica en nuestro país y las razones del éxito en cartelera comercial del documental La revolución y la tierra. Al final, encontrarán el enlace para ver la película a través de vimeo on demand.

Por José Carlos Cabrejo 

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En los casos de El limpiador y Chicama, ¿hasta qué punto se ha recuperado o ganado dinero por estas películas?

El limpiador fue un caso muy particular, fue una película de un presupuesto pequeño pero con buen impacto internacional. Gracias a eso fue posible recuperar gran parte de lo invertido a través de los fees de festivales, de la venta a universidades internacionales, aerolíneas, canales de cable y a plataformas VOD. Cada venta de una película en una universidad puede significar entre 400 y 600 dólares. Sin embargo, hay casos distintos. Por ejemplo, la recuperación de lo invertido en El soñador (2016) no se logró debido a que implicó mayores gastos. En el caso de Chicama tampoco hubo una recuperación total

Caso distinto al de La revolución y la tierra. A pesar de ser un documental, le fue muy bien en la taquilla. ¿Cuál es para ti la explicación de su éxito? ¿Pensaron que lograría esa taquilla?

Para mí el mejor de los escenarios era llegar a los veinte mil espectadores, que es un promedio alto para el documental peruano, pero Gonzalo Benavente, el director, sí tenía expectativas más altas. Él estaba muy seguro de estar cerca de los cien mil espectadores. Gonzalo nos decía que Velasco y la reforma agraria era un tema del que la gente quiere hablar, pero nadie ha dado la oportunidad de ponerlo sobre la mesa. Y mira, acertó.

A pesar de que la cartelera se terminó oficialmente en diciembre del 2019, la película está siendo reprogramada en salas de cine. En este momento que estamos haciendo esta entrevista, La revolución y la tierra se ha repuesto en otras salas, como en Sullana y estamos tratando de que se vea en ciudades donde no estrenamos o donde estuvimos en horarios complicados.

Yo pensaba que la reforma agraria de pronto resultaba un tema más lejano para un público joven, pero Gonzalo, nuestro director, quien es también nuestro community manager, diseñó una estrategia para las redes que hizo muy cercano y afín a ese público. Pienso que su experiencia creativa en Canal N pudo haberlo ayudado a tener un acercamiento constante con las audiencias, experiencia que es ajena a muchos directores peruanos en sus primeras obras. Sus decisiones a nivel de realización (ritmo de edición, elección de temas en las entrevistas, musicalización entre otras) y en la estrategia con el público han sido vitales para la gente se enganche.

Nunca imaginamos que llegaríamos a manejar las redes sociales de un modo con tanto jale. Los memes de una “lucha” entre Velasco y el Joker o de Velasco mimetizado con el Joker celebrando en las escaleras tuvieron un gran impacto. Gonzalo nunca imaginó ser tan exitoso haciendo memes. Muchas personas nos enviaron cartas, regalos y decían que llegaron a ver el documental incluso por cuarta vez.

Nuestro objetivo es dejar el más alto precedente de taquilla para un documental peruano, para que pueda abrir camino a próximos documentales frente a los distribuidores y exhibidores, para quienes el cine peruano documental no tiene público. El maltrato que recibe nuestro cine autoral e independiente por parte de ellos es tremendo, y sin el amparo legal estamos atados de manos. Es por eso que desde La revolución y la tierra hacemos todo lo posible por motivar que grupos organizados se acerquen a los exhibidores de sus ciudades y hagan sus reclamos. Motivamos a que se generen vínculos entre ellos para que sepan que hay una demanda por atender. Nos han retirado de cines donde teníamos salas con lleno total, y hay distritos donde ha sido imposible que la programen. Alguna vez un distribuidor nos dijo que el documental peruano apenas puede tener público en distritos como San Isidro, Miraflores, La Molina o Surco. Sin apoyo del gobierno estamos perdidos en esta lucha.

Fuente: Joinnus

En los Cineplanet de Primavera o San Miguel se veían salas repletas. Es un documental con buen ritmo y que además logra identificar la vigencia del tema tratado con las imágenes de archivo de políticos como Francesco Petrozzi o Víctor Andrés García Belaunde mostrando actitudes que podemos definir como “coloniales”.

Es algo que todavía nos afecta hoy. Yo misma empecé a entender que lo que somos hoy es el resultado de un período del cual no sabíamos mucho, del cual no hemos reflexionando ni aprendido. Es un tema tabú, a mucha gente de ambos lados de la sociedad le da vergüenza, es incómodo. En parte porque es un tema vigente, que tratamos de esconder siempre debajo de la mesa o de la alfombra (si la tienes). Creo que haberlo expuesto en pantalla con un tono entretenido, abrió la puerta para comprender un fenómeno tan serio e importante.

Fuente: La revolución y la tierra

Es un tema que se trata en redes sociales, pero de un modo a veces hasta agresivo. Sin embargo, en contraposición a ello, lo interesante, justamente como comentabas, es el tratamiento lúdico y creativo que realizaron en espacios virtuales.

Creo que él, al ser periodista, supo tratar esto. No encontramos [a] nadie que pudiera plantear una mejor estrategia y que fuera tan cuidadoso y dedicado en el monitoreo. Lo que hicimos como equipo fue acompañarlo en ese proceso. Los que estamos detrás de las redes somos los mismos que hicimos el documental. Nos repartimos las tareas de acuerdo a nuestras habilidades en cada red. Nos sigue sirviendo de aprendizaje, es un termómetro constante.

Tenemos un chat en WhatsApp donde casi todos los días, temprano en la mañana, compartimos las publicaciones para las redes, los textos, las imágenes y hasta los emoticones. Gonzalo es también nuestro diseñador gráfico, así que incluso nos pasa las gráficas adaptadas para cada red social. También creamos modelos de respuesta base pues ya tenemos mapeadas las consultas recurrentes. A veces nos desbordamos cuando la demanda es alta; afortunadamente cada uno demostró habilidades para estar a la altura.

Fuente: Diego Oblitas

La explosión en las redes sociales de La revolución y la tierra fue algo inédito para un documental peruano.

A partir de este suceso, lo importante es aprender. Las películas con mayor taquilla dentro de las diez películas más vistas del 2019 tuvieron el doble, triple o cuádruple de salas que nosotros. Entonces, me pregunto: ¿qué hubiera pasado si nos daban más salas? ¿O si al menos nos mantenían en aquellas en que hacíamos lleno total? Las redes sociales revelaban constante demanda del público. Efectivamente, era un fenómeno que no era tomado en cuenta por los exhibidores.

Del algún modo, la película se convirtió en un medio de protesta y una oportunidad de movilización. Aún ahora, a más de cuatro meses del estreno comercial, recibimos un promedio de 50 mensajes por inbox de Facebook al día y tenemos publicaciones que superan los diez mil likes.

 

¿Cuál es el principal aprendizaje que te ha dejado el éxito de La revolución y la tierra?

He aprendido mucho en lo que respecta a difusión en públicos. Me quedo con la sensación de que estamos subestimando al público peruano y con el ánimo de producir cine de calidad que pueda conectar con ellos sin tener que recurrir a lo obvio y a la risa fácil. Muchos de los espectadores de La revolución y la tierra vieron su propia historia reflejada en la película, algo que los tocaba internamente, que marcó su vida y que sin embargo no se valía de los estereotipos interiorizados por el cine comercial. Con La revolución y la tierra esta historia todavía no ha terminado, seguimos aprendiendo.

La película se encuentra disponible en vimio on demand para descargar (s/ 20) y alquilar por 48 horas (s/10).

Texto originalmente publicado en la edición número 23 de Ventana Indiscreta. La entrevista completa está disponible en este enlace.

Los trabajos firmados son de responsabilidad de los autores. Esta página web se realiza con fines absolutamente educativos.

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