Cambio climático: 5 películas para reflexionar

Cineastas como Soderbergh y Spielberg nos son ajenos a las consecuencias de la contaminación ambiental. Este es un repaso por algunas películas que retratan el polémico tema.

Por Rodrigo Bedoya Forno
ESPECIAL
/MEDIO AMBIENTE
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Marzo 18, 2021

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El cine muchas veces ha servido como clarinada de alerta sobre lo que estamos haciendo con el planeta. Son varias las películas que en los años 50 le tomaron la temperatura a la destrucción nuclear, que parecía inminente como consecuencia de la Guerra Fría. En la actualidad, hay cintas que siguen haciendo conjeturas sobre qué podría pasar en caso sigamos hiriendo al medio ambiente.

El calentamiento global y las distintas formas de contaminación que el ser humano produce han sido representadas a partir de documentales que han tratado de alertar sobre las consecuencias del cambio climático, así como de ficciones en que la imaginación ha transformado los miedos ecológicos en visiones apocalípticas. También hallamos retratos íntimos de personajes que luchan contra un sistema perverso, al que parece no importarle el daño de las acciones contra la naturaleza.

Por ese motivo, aquí presentamos una lista de cinco películas estadounidenses, que han servido como un intento para comprender una Tierra aquejada por males climáticos.

La verdad incómoda (An Inconvenient Truth. David Guggenheim, 2006)


Una de las primeras cintas que tocó directamente el tema del calentamiento global es este documental. Al Gore, ex vicepresidente de EE. UU., va mostrando con mucha evidencia cómo aquel problema es una inquietante realidad. Asimismo, explica las consecuencias funestas del cambio climático, y cómo podemos actuar ante esta situación. Narrada de forma ágil y dinámica, la película no es expresivamente novedosa, pero tiene el enorme mérito de haber convertido un tema de expertos en preocupación masiva. El filme, hasta la actualidad, tiene un fuerte eco en la opinión pública. Sin duda, vale la pena ver la película hoy, quince años después, y juzgar qué tanto se ha avanzado a partir de lo propuesto por Gore. La conclusión resulta bastante preocupante.


Erin Brockovich, una mujer audaz (Erin Brockovich. Steven Soderbergh, 1999)


Steven Soderbergh y Julia Roberts sacaron adelante la historia de la mujer que le da el nombre a la película. Una asistente de un estudio de abogados descubre que el agua potable de una comunidad en California ha sido contaminada por la transnacional P&G, y que este suceso está afectando de manera terrible la salud de las personas. La cinta tiene una mirada dura hacia el secretismo de las grandes empresas al momento de lidiar con sus prácticas medioambientales. Pero, ante todo, es el retrato de una mujer que, con su tenacidad, decide enfrentarse a un sistema en el que las víctimas viven sin ninguna posibilidad de ser reivindicadas.


El día después de mañana (The Day After Tomorrow. Roland Emmerich, 2004)


Hollywood ha sabido hacer de la destrucción del mundo un tema recurrente y espectacular. Lo que importa, más allá de la angustia y las preocupaciones que puede traer consigo el apocalipsis, es mostrar la catástrofe: cómo los edificios caen, cómo las ciudades son destruidas y cómo los protagonistas deben escapar de todos los peligros que implica el fin del mundo. Terremotos y meteoritos suelen ser algunas de las desgracias preferidas para justificar el espectáculo, pero esta película tiene una novedad: el apocalipsis llega por el calentamiento global. La consecuencia de este fenómeno es que se genera una nueva era del hielo, que acaba con buena parte de la vida en el hemisferio norte. Lo divertido de esta película, superior a muchas de su tipo, es cómo los poderes se trastocan. El hemisferio sur se convierte en un receptor de refugiados por la catástrofe climática, hasta tal extremo que México se ve en la necesidad de cerrar sus fronteras, para disminuir la migración estadounidense. Además, las autoridades de EE. UU. reconocen que se equivocaron al ignorar el tema del calentamiento global. En la actualidad, viendo cómo le va al país del norte en su manejo de emisiones de carbono y otros indicadores, esas declaraciones del gobierno resultan más fantasiosas que la inundación y posterior congelamiento de Nueva York mostradas en la película.


First Reformed (Paul Schrader, 2017)


Paul Schrader desarrolla la trama de un pastor (Ethan Hawke) que entra en una crisis de fe.  Debido, en parte, al acercamiento que tiene con una mujer, quien está preocupada por el discurso ambientalista radical que profesa su esposo. Este discurso comienza a hacer eco en el pastor, quien poco a poco va tomando consciencia de un estado de las cosas que solo puede empeorar, ecológicamente hablando. Si bien la crisis de fe del protagonista no es solo por el tema ecológico, lo interesante del filme es cómo nos va mostrando la impotencia de un personaje que cree que el futuro es inviable, y que, por lo tanto, ya no hay nada que pueda perder. Se cuestiona, también, el hecho de si vale la pena acercarse a ideas extremas para evitar lo que parece inevitable. En ese camino de radicalización, quizás la redención y el retorno a la fe sean posibles. Gran película que ahora está disponible en Netflix.


Inteligencia Artificial (A.I. Inteligencia Artificial. Steven Spielberg, 2001)


Dejamos lo mejor para el final. La gran película de Steven Spielberg tiene como punto de partida un mundo donde el calentamiento global ha inundado las ciudades costeras, lo que ha reducido la población mundial. Como reemplazo, han aparecido los Mecas, robots similares a los humanos que sirven para sustituir, en algo, la ausencia de las personas. Estos robots pueden dar cariño, trabajar de manera eficiente y, por qué no, ofrecer placer sexual. A partir de esta premisa, el cineasta crea una historia en que las consecuencias de la catástrofe climática no están del todo expresadas en ciudades destruidas. En Inteligencia artificial, las consecuencias son ante todo emocionales. Los humanos buscan reestablecer las conexiones sentimentales después de la catástrofe, aunque nunca serán las mismas. Por ello, los robots encarnan nuestra esperanza, pero también nuestros miedos y odios. Spielberg, quizá consciente de que el desastre climático está ahí, esperándonos, no se pregunta qué se puede hacer para evitarlo, sino cuánto de humanidad quedará después de la catástrofe, cómo actuaremos frente a una realidad que será tan devastadora, de qué manera podremos recuperar dicha humanidad. Acaso la pandemia también nos plantea estos mismos retos, y quizá por eso Inteligencia artificial no resulta tan actual.