¿Qué es el cine? Una pregunta sobre el Universo Marvel

Actualizado: 21 de sep de 2020

En la última década, Marvel Cinematic Universe (MCU) ha batido récords de asistencia en las salas de cine, con el estreno total de 21 películas. Sin embargo, opiniones de directores como Martin Scorsese abren el debate: ¿estas películas pueden ser calificadas como cine? ¿o son solo un producto más que apunta al éxito en taquilla? Este artículo aparecerá en la próxima edición de nuestra revista, dedicada al cine de la década, y está dedicado al actor Chadwick Boseman, quien falleció el día de ayer.


Por Marisabel Ato CRÍTICA/ARTÍCULO

Fuente: FandomWire


El cambio de década trae consigo la cuarta fase de las películas del Marvel Cinematic Universe y el anuncio de seis estrenos entre el 2020 y 2021. Con un total de veintiún películas estrenadas en nueve años o veintitrés desde el inicio del MCU en el 2008, en los últimos doce años, Marvel, adquirido por Disney en el 2009, ha estrenado cerca de dos películas al año y no parece tener cuándo detenerse. Al contrario, teniendo en cuenta que para el 2021 se ha proyectado el estreno de cuatro películas, la franquicia parece solo seguir en crecimiento. Para contar con un aumento de estrenos de este tipo, estas películas no solo necesitan la aprobación del público y/o la crítica, sino también, justificarse económicamente.


Si revisamos la lista de las cinco películas más taquilleras, dos de ellas pertenecen al MCU, Avengers: Endgame (2019) como la primera y Avengers: Infinity War (2018) como la quinta. Para producir una película del MCU se invierte un promedio de $300 millones. Estas películas recaudaron internacionalmente un aproximado de $2700 millones y $2048 millones respectivamente según los datos de Box Office Mojo (IMDb, 2020). No es de extrañar que otras franquicias busquen imitar el modelo del MCU. Además, si a la taquilla le sumamos las compras de merchandising y otras actividades, no podemos negar que las películas del MCU son un increíble éxito económico.


Hay más factores que resultaron en que se apostara por títulos en solitario. Lo que se buscaba, eran películas ligadas las unas con las otras, para obtener las mismas ganancias.

Son buenos ejemplos, películas como Mujer Maravilla (2017) o Joker (2019). Dentro de las películas de DC, los primeros intentos como El hombre de acero (2013), Batman vs Superman: el origen de la justicia (2016) y Liga de la justicia (2017) Si a la taquilla le sumamos las compras de merchandising y otras actividades, no podemos negar que las películas del MCU son un increíble éxito económico.

Fuente: Contently


Hay algo que se puede rescatar de las diferencias entre las películas de DC y Marvel: este tipo de fenómenos no suceden de la noche a la mañana. Por decirlo de alguna manera, Marvel ha perfeccionado casi una fórmula para películas taquilleras en los últimos doce años. El MCU empieza en el 2008 con Iron Man, el hombre de hierro, protagonizada por Robert Downey Jr. A propósito, Julia Alexander escribe en The Verge que el carisma del actor tomó un rol importante en diferenciar Iron Man de otras películas de superhéroes más oscuras o dirigidas a adultos como El espíritu (2008) y Batman, el caballero de la noche (2008) de Christopher Nolan. Iron Man obtuvo una taquilla de aproximadamente $585 millones. Pero no sería sino hasta el estreno de Los Vengadores (The Avengers,2012), con una taquilla de aproximadamente $1518 millones, que el MCU se cimentaría con la fuerza que lleva desde entonces (Alexander, 2019). Esto le abrió paso a la segunda y tercera fase del MCU, las cuales reproducían de manera similar lo ocurrido entre Iron Man y The Avengers.


La primera fase del MCU consta de seis películas. Cinco de ellas siguen a un personaje en solitario. En la sexta película se reúne a estos personajes, junto con otros personajes secundarios que aparecían en las primeras cinco. Incluso, si eliminamos de la lista a Hulk: El hombre increíble (2008), considerando que hubo un cambio de casting para el personaje. La lógica de la fase uno sigue siendo la misma: introducir primero a los personajes, familiarizando a la audiencia con ellos, para luego unirlos en la última película.


Llegado el 2012, The Avengers asume que la audiencia ha visto, aunque sea, alguna de las películas anteriores para poder entender la dinámica del equipo. El resultado final fue más que una película de superhéroes. Fue la película de superhéroes.Enemigos intergalácticos, poderes mágicos, ridículas escenas de acción, y Steve Rogers gritándole a la gente “suit up”. Para millones de fans, The Avengers se sentía como lo que debería ser una película de cómics. (Alexander, 2019).

Fuente: Defense One


Esto se repite tanto en la segunda como en la tercera fase. Se lanza primero las películas independientes para luego unirse en una superproducción con todos los personajes que se han ido desarrollando y con los que la audiencia se ha identificado. Si bien cada película se entiende por su cuenta, la experiencia completa viene de haber visto todas, para poder disfrutar del desenlace en la próxima Avengers. Esto genera que todas las películas tengan un éxito medianamente similar entre ellas, ya que todas son parte de la experiencia final. Es así como Marvel se permite introducir nuevos personajes, algunos no tan conocidos, para poder seguir alimentando su universo.


Scorsese y el héroe blanco

Esto, sin embargo, no implica que a una película le vaya a ir bien solo por estar dentro del MCU. Por lo que, durante los primeros años, si bien vemos distintos héroes, todos los que tienen su propia película tienen perfiles similares. Un hombre, generalmente blanco, a veces ligeramente desviado del buen camino, pero con un buen corazón o deseo de justicia. Que supera obstáculos de su propia personalidad cuando se ve enfrentado a la necesidad de proteger a la humanidad o a quienes ama. Con algunos cambios menores, esto último es una descripción básica de Tony Stark, Thor, Scott Lang, Stephen Strange; y si incluimos algunos personajes sin sus propias películas, pero con cierto peso dentro del MCU, Clint Barton y Peter Quill. Esto, sin embargo, no es algo que solo ocurra dentro del MCU, ya que es el perfil de héroe o antihéroe, según qué tan desviado esté del buen camino, que manejan la mayoría de películas.


Hollywood ha moldeado la imagen del héroe que las audiencias reconocen y el MCU ha encontrado la manera de reproducirlo múltiples veces y con gran éxito durante la última década. Esta fórmula es una base tan esencial dentro de las películas del MCU que no resulta extraño que Pantera Negra (Black Panther, 2018) llegara recién diez años después del inicio del MCU en el 2018, seguido por Capitana Marvel (Captain Marvel, 2019) un año después o que Black Widow recién se haya aprobado para el 2020, tras el éxito de Mujer Maravilla (Wonder Woman, 2017), a pesar de que el personaje es parte esencial del equipo desde la fase uno de estas películas. Las tres son los únicos filmes de un héroe en solitario del MCU que no cuentan con un hombre blanco como protagonista.


Tomando al MCU como un ejemplo pequeño de cómo funciona la máquina de Hollywood, podemos argumentar que los productores ven mayor riesgo en este tipo de protagonistas y que solo toman este tipo de “riesgos” cuando se pueden hacer de manera más controlada: teniendo una franquicia ya consolidada o ejemplos exitosos por parte de otras producciones. Es interesante que, diez años después del inicio del MCU, Pantera Negra no solo fue nominada a los Premios Óscar, sino que también es la quinta película más taquillera dentro del universo cinematográfico de Marvel y la película de un héroe en solitario más taquillera del MCU (IMDB, 2020).