“Quo Vadis, Aida?” (2020): la angustia y el duelo

El XII Festival de Cine Al Este dio inicio a su programación con el largometraje Quo Vadis, Aida?, de la directora Jasmila Žbanić. Esta cinta estuvo nominada en la categoría de mejor película internacional de los últimos premios Oscar.


Por Sebastián Kawashita Okuyama CRÍTICA/FESTIVAL AL ESTE

Fuente: IMDb

La historia sigue a Aida Selmanagić (Jasna Đuričić), una exprofesora que se desempeña como traductora para la ONU y ejerce su trabajo en una misión ubicada al este de Bosnia. En plena invasión del ejército de la República Srpska a la ciudad de Srebrenica, Aida deberá encontrar la forma de salvar a su esposo e hijos. Sin embargo, tanto el enemigo como las fuerzas aliadas supondrán un serio obstáculo para ella.


En Quo Vadis, Aida? somos testigos de la mujer siendo empleada como una herramienta. El personaje de Aida trabaja como traductora entre los militares de la ONU y el pueblo. Ella es meramemente un medio para interpretar mensajes de persona a persona. Pero que su presencia sea invisible, para el resto, no la exime de sentir indignación. Cuando el coronel Thom Karremans (Johan Heldenberg) asegura que realizará un contraataque frente a las fuerzas enemigas, Aida sale de su rol como interprete para reclamar la ineficiencia de los militares. Karremans no le puede prometer seguridad ni protección a todo el pueblo. Esta dinámica será recurrente en la película: Aida exigiendo, alzando la voz, y siendo abandonada a su suerte con falsas promesas.


Los problemas se complican cuando el esposo de Aida, Nihad Selmanagić (Izudin Bajrović), y sus hijos Hamdija (Boris Ler) y Sejo (Dino Bajrović), quedan fuera de la base de la ONU: en medio del ataque del ejército. Y es aquí cuando se crea una injusta ironía para Aida: ella, como traductora para los militares, se encuentra bajo las órdenes de estos. Las necesidades de Aida son olvidadas o menospreciadas. Las peticiones para que su familia obtenga refugio en la base son declinadas, bajo el pretexto de que no puede existir preferencias. Seguidamente, se ve obligada a traducir mensajes colectivos. Solo cuando ella ofrece a su familia para una misión pacífica, es cuando los toman en cuenta. Así, la familia Selmanagić, al igual que Aida, se convierte en un instrumento más para los militares.


Fern (Frances McDormand) y David (David Strathairn)
Fuente: IMDb

Aida es consciente de que la explotación hacia su persona no la llevará a conseguir su objetivo: salvar a su familia. En vista de que los comandantes de la ONU están más preocupados en sus propios asuntos antes que los de ella, debe actuar por cuenta propia. Aida busca desesperadamente soluciones para ocultar a su familia del ejército enemigo. Cada acción que hace la va independizando de su rol como traductora. Ya no obedece a los militares, tampoco se muestra servicial al pueblo. Aida entiende que perdió el tiempo dedicándose al resto antes que a su familia. Por ello, la segunda mitad de la película se transforma en una angustiante carrera contra el reloj.


Quo Vadis, Aida? es un melodrama que encierra físicamente a su protagonista dentro de una base militar casi laberíntica, pero también la encierra emocionalmente en su labor. El personaje de Aida está destinada a ser una subordinada, a servir y trabajar para el bienestar del otro antes que el de ella y su familia. Aida sufre, llora e implora, pero nunca tiene tiempo para indignarse. Ese trabajo le corresponde a la audiencia, que debe seguirla por una travesía que, desde un principio, augura nada más que una tragedia. Por ello, hacia el final de la película, los espacios están dotados de unos tonos tan blancos como la melancólica nieve que anuncia el duelo, encarnado con desgarradora intensidad por la actriz Jasna Đuričić.