30 FICL: “Paper Tiger” (2026), el nuevo comienzo para las generaciones
El director James Gray regresa con una mirada familiar que termina enfocándose en el paso a las nuevas generaciones de una familia. Contiene spoilers.
Por Joaquín Chang CRÍTICAS / 30 FICL

Este nuevo trabajo de James Gray evoca el espíritu del Nuevo Hollywood, ya sea por la estética de la recreación de una Nueva York ochentera y por estar filmada en celuloide, o por un guion que tiene paralelismos con obras de Sidney Lumet o Francis Ford Coppola. En esta ocasión, Gray retoma el cine criminal de barrios bajos y regresa con largometrajes que ponen a la familia como eje central. Ya sea el vínculo entre hijos y padre, como en We Own the Night (2007), o la relación entre hermanos de distintas generaciones, vista en Little Odessa (1994) y The Yards (2000). En estas películas, el peso del policial es mucho más fuerte, mientras que en cintas como Armageddon Time (2020) gana peso el drama familiar. En este caso, Paper Tiger mezcla un poco de ambas cosas.
En Paper Tiger, como en gran parte de la carrera de Gray, el aspecto criminal termina siendo el caballo de Troya para hablar de los vínculos familiares por los que pasan los personajes.
La cinta logra que, en cuestión de minutos, creamos en la relación de hermanos entre Irwig y Gary, interpretados por Miles Teller y Adam Driver, respectivamente, quien recuerda al Robert De Niro de los años 70. Dos personajes que pueden percibirse como polos opuestos: un hombre con familia, cuya vida gira en torno a los mismos sitios, y otro solitario que se mueve por diferentes lugares. Gray le propone a Irwig trabajar juntos en un negocio. La necesidad de validación personal y de una mejora social para él y su familia no lo llevan a cuestionar demasiado la naturaleza de la oferta. Gary se presenta en la historia como alguien que busca ser admirado y respetado por sus sobrinos. Al ofrecerle a Irwig ser parte del negocio, cree que puede manipular y controlar a la organización criminal, pero, al final, no deja de ser un tigre de papel, ya que, en realidad, resulta ser alguien frágil y sin los recursos ni la capacidad necesarios para manejar a este grupo peligroso del que formarán parte. Al creer que es una figura manipuladora, llena de contactos, y que su pasado como expolicía podía permitirle moverse entre los mafiosos y verlos como tigres de papel, termina llevándose un golpe a su ego. El tigre de papel era él, no los rusos.

Hay una búsqueda por parte de los hermanos de recuperar el tiempo, forjar mayores lazos y encontrar algo que los una de manera definitiva; en este caso, una oferta beneficiosa y peligrosa por partes iguales. Es una supuesta ruta para afianzar su relación de hermanos, pero que conlleva, durante un tramo de la película, al nacimiento de una hermandad fragmentada que no es ajena a los egos y celos, aunque no se diga explícitamente.
Tanto Irwig como Gary encuentran costos y beneficios. El costo cobra dos significados: la cantidad de dinero que les aseguraría un futuro económico mucho mejor, una vida con más lujos, y el riesgo que conlleva coquetear con lo ilegal. Para ese momento, los hermanos, especialmente Irwig, creen que pueden manejarlo, y es ahí cuando aparece en la película un tema bastante clásico del cine en general: el sueño americano.
En Paper Tiger, el sueño americano termina desvirtuado cuando los hermanos pactan un trato con los mismísimos diablos. Antes de llegar al acuerdo, estaban predestinados a que el sueño se les arrebatara por completo, pues lo que en principio representaba cambiar su realidad se convirtió en una trampa que los enfrenta entre sí. Es una inversión del concepto del sueño americano. Lo que debía traerles prosperidad termina destruyéndola.
Desde el inicio, notamos el instinto paternal y la protección que Irwig busca darle a su familia cuando les enseña a sus hijos cómo reforzar cerraduras y ventanas para proteger la casa. Es una sutil señal acerca de cómo el padre va a olvidar que la protección va más allá de barreras u objetos físicos y que radica en las decisiones que tomamos a largo plazo. Justamente, el ego de Irwig, mezclado con su ingenuidad, aunque haya sido advertido, pone en peligro a sus hijos al llevarlos a su trabajo. Esto da paso a una de las mejores escenas de la película: aquella en la que los hijos de Irwig están siendo amenazados en un auto. Desde el uso del color amarillo para retratar la culpa del padre por exponerlos y una avaricia presente por parte de los rusos, hasta un manejo de cámara que genera tensión, angustia y miedo por la vida de los jóvenes. Los chicos terminan siendo víctimas del sueño americano de su padre y entienden que, una vez que pones las manos bajo el fuego, es probable que las ilusiones se quemen.

Irwig se enfrenta a Gary por las amenazas que ha recibido su familia en el mismo espacio en el que se encontraba al inicio de la película. El personaje vuelve al lugar en donde la historia comenzó. Irwig dimensiona y comprende, a la fuerza, que no pensó en proteger a su familia al aceptar la oferta que le hizo Gary. No existen cerraduras ni ventanas que te protejan completamente de las malas decisiones.
Este supuesto intento de unión no complicó solamente la hermandad entre Irwig y Gary, sino que, a su vez, dificulta la relación con su esposa, interpretada por Scarlett Johansson, quien carga con el secreto de ocultarle a su familia la enfermedad que atraviesa, porque, al igual que Irwig, también busca protegerlos. Sin embargo, la diferencia es que su decisión no atenta contra sus seres queridos. Es un contraste claro en toda la película; después de todo, las intenciones desinteresadas son las que terminan haciendo la diferencia.
Al final, lo que consigue Paper Tiger es ser un largometraje muy humano, en donde el aspecto familiar resalta sin problemas, permitiendo que los personajes redescubran el significado de cuidar a los que más te necesitan, aunque eso implique hacer sacrificios. Al igual que algunas obras de Elia Kazan, una influencia muy notoria en el cine de Gray, especialmente On the Waterfront (1954), en donde la dinámica entre los hermanos Terry Malloy, interpretado por Marlon Brando, y Charley Malloy, interpretado por Rod Steiger, nace del camino que uno pone en la vida del otro y de cómo uno de los dos sale de su vida para protegerlo. La lealtad entre hermanos adquiere mayor importancia tras el sacrificio que uno haga. La memoria hacia uno es la motivación del otro al momento de actuar. Si Gary no le hubiera ofrecido a Irwig ser parte del negocio, ¿habría aprendido el significado de la lealtad? En ese caso, el viaje tuvo un propósito.
Los hijos de Irwig, siendo testigos del conflicto entre los hermanos, tienen la posibilidad de no replicar ese camino. Irwig, Gary y James Gray lo saben, y es por esta razón que la película termina concluyendo con el paso de la antorcha hacia los jóvenes. ¿Habrán entendido el mensaje que les deja la historia de su padre y su tío? Eso es algo que no se puede saber, pero es el nuevo comienzo de las nuevas generaciones.

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