Chantal Akerman: la cineasta de los espacios cotidianos

Actualizado: 7 jun 2021

Un recurrido por los tres filmes de la autora de Una familia en Bruselas, libro recientemente publicado en España que fue presentado junto a una retrospectiva de la directora. Este domingo 6 de junio la cineasta habría cumplido 71 años.


Por Gerardo Salcedo ESPECIAL/ CHANTAL AKERMAN

Fuente: IMDb

Directora y escritora belga, pionera en mostrar en su cine la vida más cotidiana de las personas, en especial de las mujeres, lo que hace que se le relacione con los ideales del feminismo. Su obra toca temas como el judaísmo, la identidad sexual, el aislamiento y la exclusión.


Akerman llevó a la pantalla espacios reducidos, cerrados y determinantes para su trama, por lo que su estética reconvierte espacios, muestra los sitios más cotidianos y les da nuevos efectos: las cocinas se convierten en cárceles, los muebles expresan nuestro estado de ánimo. En ese aspecto, la cineasta no utiliza los ambientes para influenciar en el personaje, sino que los utiliza para dar información directa al espectador.


Fern (Frances McDormand) y David (David Strathairn)
Fuente: Gerardo Salcedo

Su decisión de hacer cine empezó al conocer a Jean-Luc Godard, y su famosa película Pierrot el loco, (Pierrot le Fou, 1965). Realiza su primer cortometraje en Bélgica, Saute ma ville (1968) y se traslada a Nueva York en 1971, donde conocerá el cine más independiente y experimental. En 1973, regresa a Bélgica y, con toda la experiencia adquirida, realiza sus cortometrajes más conocidos.


Chantal Akerman se da a conocer al público masivo con su obra manifiesto Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975). La película fue presentada por la filmoteca de Catalunya en Barcelona, en una Retrospectiva de la directora realizada en el “Aula de Cinema”, el pasado mes de abril. Jeanne Dielman tuvo nuevamente una gran acogida, sobre todo porque es una muestra de la experimentación en el campo narrativo formal del cine, además de su compromiso con las temáticas feministas.


Revisamos tres de las obras más conocidas de la extensa filmografía de la directora, tres obras que definieron su estilo, su mensaje y lo que la hizo única en el campo de lo experimental.


Fuente: Fondation Chantal Akerman

Hotel Monterey (1972)


Un hotel barato de Manhattan convertido en una obra de arte, muy bello y misterioso. Como espacio nos remite a las pinturas de Edward Hooper, pero la realidad es que el hotel era un hospedaje para outcasts, desclasados o desarraigados. Cada uno de los largos planos nos remiten a un lugar sórdido. Sin embargo, la cámara lo transforma en un espacio muy hermoso, desde la recepción a la azotea, pasando por los largos corredores. La posición de la cámara, el color, la luz artificial y natural que incide en las paredes crean distintas sensaciones.


Este estilo tan característico de Akerman es influenciado por el estructuralismo, una modalidad dentro de la corriente que comprendía a muchos artistas experimentales. En la década de 1960 aparecían en el cine de vanguardia las “películas estructurales”, cuyo planteamiento principal era entender el cine como medio de expresión y autorreflexión. Algunos cineastas estructurales fueron llamados pretenciosos y esnobs. Sin embargo, Akerman es influenciada por esta corriente y plasma con suma precisión el estilo experimental en esta película, que resulta en una de las más conocidas y bellas de la directora.


Fuente: Fondation Chantal Akerman

La chambre (1972)


Existen dos versiones de La Chambre: una muda, la que siempre se ha mostrado, y otra acompañada de un monólogo en off. Esta segunda se considera perdida.


En tan solo 10 minutos, la directora nos muestra una cámara que gira constantemente y le da al público una vista de 360 grados de una habitación pequeña. A medida que da vueltas presenta las acciones de una protagonista femenina que nos mira, se arrastra en la cama y devora una manzana.


Akerman vio por primera vez el trabajo del cineasta experimental Michael Snow en la ciudad de Nueva York. El artista visual de origen canadiense es considerado uno de los más influyentes de la corriente experimental. Para Chantal fue una revelación hacer una película que, a pesar de no contar una historia, logre una respuesta emocional.


En 1967 la cineasta vio una película de él, Wavelength, que es un viaje a través de una habitación con ventanales, un deslizamiento a través del tiempo cinematográfico (distintos tiempos, luces, texturas).


Pero que nos quiere contar la directora con una película que puede ser considerada que “no es para todos” debido a su experimentación


En palabras de Maia Otero (2020), lo que la directora nos quiere contar es que:


“Los espacios que habitamos suelen ser nuestros reflejos. Un espejo tanto tangible como no de nuestro interior. En el cine, las habitaciones nos sintetizan informaciones circunstanciales de los personajes que las habitan (o no), pero también nos susurran verdades y secretos sobre ellos (…) Los muebles no tienen la culpa de los significados que les asignamos”.


Fuente: Fondation Chantal Akerman

Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975)


Su película más famosa, y que es, sobre todo, un manifiesto feminista. La directora retrata la violencia de género que se encuentra oculta en el trabajo doméstico. Los secretos y la vergüenza son tratadas en la película y se transmite íntegramente al espectador. Es un mensaje muy potente, representado en imágenes sencillas.


Para Akerman no hay distancia, ni espacios claustrofóbicos. La película nos presenta a una mujer atrapada en la rutina, cuyas acciones mecánicas son repetidas hasta deshumanizarla y finalmente es conducida a la tragedia. Una ama de casa prepara la comida y pasa el mayor tiempo de su vida en la cocina. Vive con su pequeño hijo al cual apenas le habla y comparten el silencio en un comedor aislado. La madre también se dedica a la prostitución para su manutención y la de su hijo. La directora ha identificado lo que es, de hecho, la vida de millones de mujeres en el mundo.


Fuente: Fondation Chantal Akerman

Akerman hizo la película para darle valor cinematográfico a unas acciones que están devaluadas por completo, y quería que la protagonista sea interpretada por la actriz Delphine Seyrig. La imagen de la actriz jugaba contra el estereotipo del personaje, pues en Bélgica la actriz era considerada como una “dama”.


Para los hombres, una mujer fregando los cacharros en la cocina es invisible, pero cuando filmas a una mujer como Seyrig realizando estas tareas se convierte en visible. Para el filme era importante contar con un rostro conocido, con una estrella del cine.


Referencia

Otero, M. (27 de noviembre de 2020). Les Chambres de Chantal. Simulacro MAG. https://www.simulacromag.com/las-soledades-de-chantal-akerman/2020/11/27/les-chambres-de-chantal


Gerardo Salcedo Andrades: blog www.fagerland.es/