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“The Gateway” (2021): un film noir de estos tiempos

Actualizado: 25 oct 2022

El segundo largometraje de Michele Civetta, un thriller independiente protagonizado por Shea Whigham, cuenta la historia de un trabajador social que trata de proteger a una familia del padre recién salido de la cárcel.


Por Sebastián Zavala Kahn CRÍTICA / STREAMING INTERNACIONAL


The Gateway es el tipo de película que no veía hace tiempo, un neo-noir tipo serie B, que trata de decir algo sobre la realidad contemporánea de los Estados Unidos, a través de una historia violenta, arquetípica y frecuentemente intensa. Su protagonista es un tipo rudo, alcohólico y adicto a los cigarros, que no se hubiera sentido fuera de lugar en una historia de detectives de los años cuarenta o cincuenta. La diferencia acá, sin embargo, está en que el Parker de Shea Whigham no es un detective privado ni un policía, es un trabajador social que, a pesar de tener un pasado complejo, se dedica a salvar vidas y a cuidar de familias indefensas todos los días.


Eso es lo que más me gustó de The Gateway. Utiliza ciertos arquetipos observados muchas veces en varias películas, y les da un giro un poco más moderno, y por qué no, más relevante a lo que se lleva a cabo en los Estados Unidos de hoy. Además, realmente da gusto ver a un eterno secundario como Whigham, por fin, en un papel protagónico que aprovecha al máximo: entre su voz rasposa y los diez mil cigarros que se fuma, logra desarrollar a Parker como alguien que tiene poco que perder, y que, por ende, lo daría todo por la gente que cuida y por una familia en particular.


The Gateway se lleva a cabo en St. Louis, y nos muestra lo difícil que puede ser la cotidianeidad de Parker, sea encontrando a madres muertas por sobredosis y niños abandonados, o soportando a compañeros de trabajo innegablemente desesperantes en la oficina. Pero, hay una familia en especial que lo mantiene motivado: Dahlia (Olivia Munn), quien trabaja de noche en un casino, y que cuenta con la ayuda de Parker para llevar a su carismática hija, Ashley (Taegen Burns), al colegio. Desde que su padre, Mike (Zach Avery), entró a prisión, Parker se ha estado encargando de ellas, y les ha agarrado cariño.



Pero como no todo puede ser perfecto, Mike eventualmente sale de prisión y regresa a casa, e involucra a madre e hija en un mundo criminal y potencialmente peligroso. Resulta que está trabajando para un mafioso llamado Duke (Frank Grillo), quien le encarga un trabajo que concluye de manera sangrienta y caótica. Así, Parker decide, una vez más, ayudar a Dahlia y Ashley, tratando de alejarlas de este violento hombre, e incluso recibiendo la ayuda de su padre, (el gran Bruce Dern), quien llegó a abandonarlo de niño. Puede que Parker se vea rudo y duro por afuera, pero por dentro, es más suave que el detective o policía noir promedio.


Whigham hace un buen trabajo convirtiendo a Parker en alguien con el que resulta fácil empatizar. Sus métodos son bruscos, hasta cuestionables, pero usualmente están justificados, y vienen de un lugar honesto. Y, resulta refrescante ver que su relación con la Dahlia de Munn es más bien platónica. No está interesado en tener sexo con ella (a diferencia de una de las “regulares” del bar que frecuenta), ni en convertirse en el nuevo padre de Ashley. Simplemente quiere ayudar, y asegurarse de que las dos estarán seguras, alejadas de un mundo criminal.


Por su parte, Munn tiene el poco envidiable trabajo de interpretar a una mujer normal que se ve involucrada en un mundo sucio y violento. Es un personaje relativamente pasivo, que sin embargo se torna un poco más interesante hacia el final. Bruce Dern (incapaz de dar una mala actuación) interpreta al padre de Parker como alguien arrepentido, que incluso a su avanzada edad quiere amistarse con su hijo. El siempre carismático Frank Grillo destaca en un papel pequeño pero importante, usando gorros enormes y sacos incluso más vistosos. El que no se involucre en secuencias de acción podría sonar como un desperdicio de sus talentos, pero a la vez, resulta novedoso verlo en un rol un poco más sobrio de los que suele conseguir.



The Gateway es una cinta vistosa. La dirección de fotografía maneja colores saturados y cámaras en mano para darle una inmediatez palpable a la historia, y el director Michele Civetta, incluso, se anima a usar lentes ojo de pez y ángulos de cámara poco tradicionales en ciertas escenas, como para atrapar con la guardia baja al espectador. Podría argumentarse que The Gateway se mueve de manera algo letárgica, y que se enfoca mucho en diálogos inesperadamente reflexivos; pero, creo yo que es ahí donde radica lo intrigante del filme. Después de todo, es un thriller que se toma su tiempo, que decide enfocarse, ocasionalmente, en los pequeños detalles, y que igual concluye de manera suficientemente violenta e intensa, como para calmar a los espectadores más impacientes.


Estoy seguro de que esta película no será para todo el mundo. Entre su protagonista atípico, sus escenas extendidas de diálogo, y uso poco sutil de canciones durante los momentos más intensos, es posible que algunos espectadores no le vayan a tener paciencia. No obstante, quienes sepan que están a punto de ver un thriller estilo serie B, con un protagonista sufrido y poco comunicativo, y una trama relativamente sencilla pero relevante, probablemente se sorprenderán gratamente. Es una película independiente que aprovecha bien los considerables talentos de su reparto (especialmente Whigham, Munn y Dern), y que no está interesada en simplemente reproducir clichés de producciones más antiguas. De hecho, es posible que les haga a ver a los trabajadores sociales de otra manera de aquí en adelante.



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