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30 FICL: “Hangar rojo” (2026) ¿Qué se siente caer desde tan alto?

hace 9 minutos
3 min de lectura

Juan Pablo Sallato retrata el dilema ético de un militar durante el golpe de Estado en Chile y la decisión de actuar frente a la violencia.


Por Enrique Paredes FESTIVALES / 30 FICL

"Hangar rojo" (2026). Fuente: Programa Ibermedia
"Hangar rojo" (2026). Fuente: Programa Ibermedia

En tiempos como el actual, Hangar Rojo cuenta una historia que es tanto íntima como social, de manera simple pero brillante, con la escuetez de un soldado y la lucidez de Juan Pablo Sallato (en su ópera prima, ni más ni menos). La película aborda las primeras horas del golpe de Estado de las Fuerzas Armadas en Chile a través de la experiencia del capitán Jorge Silva, instructor militar de la FACh (interpretado por Nicolás Zárate) y exparacaidista. A este se contrapone el férreo coronel Jahn (Marcial Tagle).


La película ha tenido un notable recorrido internacional. Tras verse en el Festival Internacional de Cine de Lima como parte de la competencia latinoamericana de ficción, formó parte de la selección Perspectives de la Berlinale y ganó el premio del público en el Festival de Cine de Málaga. Fue rodada en Argentina ante la negativa de la FACh y, además, contó con la participación en el guion del propio Silva y de otros compañeros que también aparecen en la historia.


El capitán es un personaje que, a pesar de todas las cosas que suceden a su alrededor, Sallato convierte en alguien cercano para la audiencia. Todo el tiempo lo acompañamos en su desidia por protegerse a sí mismo y a su esposa, desde la pregunta que lo acecha durante toda la película: «¿Qué se siente caer desde tan alto?». Este militar callado y recto, que ama a su esposa y fue un soplón para salvar a Allende, es obligado a esconderse en su desidia cuando sucede el golpe de Estado contra Salvador Allende y los militares, como el coronel Jahn, asumen el control de las instituciones.


"Hangar rojo" (2026). Fuente: El País
"Hangar rojo" (2026). Fuente: El País

Con un blanco y negro exquisito, vemos cómo la realidad siempre es más gris de lo que algunos quieren recordar. En cuestión de horas, vemos cómo vuelan los aviones desde la escuela de la FACh, cómo muere Allende, cómo llegan los primeros detenidos al hangar rojo, cómo caen los generales rebeldes ante la junta militar y cómo, por la noche, el contraste entre las calles y los estadios (convertidos en centros de tortura) resulta totalmente aplastante. La cámara inquieta de Sallato es un vehículo sutil y calculado para que nosotros, como espectadores, entendamos a Silva. Utiliza unos travellings muy medidos que crean una atmósfera caótica y cerrada. Sabe que no necesita mostrar mucho ni cerrar las calles para retratarlo todo, pues hacerlo sería distractivo.


Como thriller, la película aprovecha demasiado bien su condición de película de época: las limitaciones tecnológicas y los flujos de trabajo e información se sienten verosímiles. La relación con su esposa encapsula aquello que perdió debido al golpe, y es eso lo que revela cuando, por fin, le responde la pregunta al cabo Hernández hacia el final de la película: «No tiene que hacerle caso a nadie, es dueño de su vida». Como profesional, su mayor éxito fue lograr los ascensos que tuvo; como persona, fue lo peor que le pudo pasar. Mucho antes del golpe, esta inevitabilidad ya existía en su persona, en su casa y en la misma institución. Los demás militares se lo repiten por teléfono: «Nos va a ir mal». Sin embargo, la película siempre es optimista respecto a la posibilidad de encontrar una salida obedeciendo órdenes, hasta que la ética de Silva no aguanta más y él enfrenta su destino.


Sallato entrega una ópera prima más que notable en tiempos de censura y normalización de la violencia en Latinoamérica. La película nos recuerda lo importante que es no transigir ante ella y ser vocal con la propia ética, aunque eso nos convierta en mártires. Pues, a día de hoy, Villagrán y Agüero siguen vivos para dar testimonio de cómo Silva eligió salvarlos aquel día, pese a haber recibido órdenes de matarlos sin justificación alguna.




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