“Another round” (2020): el reencuentro con uno mismo

Actualizado: oct 6

La última entrada de Vinterberg es una crónica de la crisis de los 40, donde convergen con insospechado esplendor el drama y la comedia. Una cinta universal galardonada con el Óscar a la Mejor Película Extranjera.


Por Diego Olivas Arana CRÍTICA / NETFLIX INTERNACIONAL


Fuente: Filmaffinity

Cuatro profesores de secundaria de un colegio en Copenhague consumen alcohol a diario para ver cómo afecta su vida social, amorosa y profesional. Lo hacen deliberadamente, sirviéndose de alcoholímetros para calcular con riguroso —y ridículo— detalle el porcentaje de alcohol, seleccionando el tipo de bebida y el momento de ingesta adecuado. El objetivo: estar ebrio todo el día, todos los días para así poder estar más relajado y abrirse sin problemas, ser más creativo, sincero y feliz. Esa es la trama de Another round, y podría tratarse de una comedia de turno. Pero, más bien, estamos hablando del danés Thomas Vinterberg, fundador junto a Lars von Trier del recordado movimiento Dogma 95 y autor de la perfecta La Celebración (1998), una de mis películas favoritas, o la muy notable La cacería (2012); y hablamos también de su compatriota Mads Mikkelsen, hoy en día quizá el actor danés más famoso del mundo.


La escena inicial en la que conocemos a los protagonistas nos delata el ritmo de la cinta: pausado, silente cuando quiere, pero con asaltos del drama más devastador. Los cuatro amigos y colegas, hombres insatisfechos o aburridos de sus trabajos y sus familias, se reúnen en un elegante restaurante para celebrar el cuadragésimo cumpleaños de uno de ellos. Durante la velada empiezan a discutir las teorizaciones del psiquiatra noruego Finn Skårderud, quien propone que el ser humano nace con un déficit de 0,5g de alcohol en la sangre y por ello consumirlo de forma dosificada relaja el espíritu y nos vuelve más nosotros mismos. Descartan la idea muy pronto, desmintiéndola y bromeando sobre el tema, pero para el protagonista Martin, el personaje de Mikkelsen, un hombre deprimido por la monotonía de la adultez y la vida diaria, con el corazón y la mente ausentes en el trabajo con sus alumnos o en casa con su familia, tal idea descabellada deviene en su única esperanza. Una posibilidad que acaba volviéndose una caja de Pandora.


Fuente: Filmaffinity

El rostro de Martin en ese momento, sus gestos, su semblante abatido, su postura descompuesta representa a un despojo de hombre preparado para la autodestrucción. Esa primera escena nos muestra lo miserable que es, encarnando una profunda tristeza que contrasta con muchos de los momentos cómicos que evidentemente entraña una película sobre un cuarteto de borrachos. Martin está desesperado por asirse de algo de magia, y si embriagarse el día entero ayuda, que así sea.


Pronto todos abrazan la locura, la cual consideran un “experimento sociológico”, y vemos como Martin y sus amigos empiezan a cambiar, todo gracias a ese componente mágico, la dosis diaria de alcohol, esa pizca perfecta, esa chispa adecuada que los reencontrará con quienes fueron: Martin volverá a disfrutar la enseñanza en el colegio y revivirá la relación con su esposa e hijos. Pero nada será fácil, y el drama adviene, sin duda.


Fuente: Filmaffinity

Another round sobrepasa la sensacional actuación de Mikkelsen, que para muchos, incluyéndome, encarna el mejor papel de su carrera. Podríamos decir que otro acierto es el retrato de la sociedad danesa, donde celebrar y beber mucho alcohol es parte esencial de la cultura, como sucede en casi todos los países nórdicos. Se trata de una película donde no es extraño reírse un rato para luego llorar desconsoladamente, reír otra vez de lo absurdo de la vida y acabar llorando una vez más, quizá de felicidad, acaso por identificarse, verse vulnerable, descubiertas las cuitas por esta enorme película que sobrelleva tal equilibrio de drama intenso y comedia. Cualquier tragedia puede traducirse en algo divertido, pero contarlo bien parece imposible. Aquel es uno de los grandes méritos de esta película.


Hablar de la crisis de la mediana edad, de la depresión que puede generar la vida cotidiana y hacerlo a través de un relato que, de una u otra forma, alienta el consumo de alcohol, puede sonar oscuro, desolador, inmoral, pero la película no trata de convencernos de la supuesta teoría de Skårderud. Como su mismo director lo ha afirmado en diversas entrevistas, Another round no es una película sobre alcoholismo, es una película que celebra el milagro de estar vivos. Y esto quizá lo comprendamos a cabalidad con la magnífica secuencia final. Yo me quedo con una línea de la canción de la película, “What A Life” del grupo danés Scarlet Pleasure: “A la mierda lo que digan, ¡qué vida!”.