“Fuerza Bruta” (2022): el torpe encanto de la violencia

Actualizado: 11 nov

La producción coreana, cortesía del director Lee Sang-yong y del actor Don Lee, es una emocionante, aunque arquetípica, cinta de acción. Nos ofrece escenas bien coreografiadas, buen humor y una violencia brutal, pero entretenida.


Por Sebastián Zavala Kahn CRÍTICAS / CARTELERA COMERCIAL

Fuerza bruta (2022). Fuente: HanCinema


Puede que una película como Fuerza Bruta (Beomjoidosi 2, 2022) no venga con el pedigree de las producciones más famosas y aclamadas de Corea, pero eso no quiere decir que sea una propuesta que carezca de valor. De hecho, se trata de una película de acción intensa y ocasionalmente graciosa, que demuestra que el cine coreano tiene mucho que ofrecer, incluso en lo que se refiere a los blockbusters llenos de explosiones y secuencias de artes marciales. Lo mejor de Fuerza Bruta, además, es que no es necesario haber disfrutado de su predecesora para poder entenderla.


Don Lee, conocido por su papel en Eternals (2021), interpreta a Ma Seok-do, un detective de la policía coreana con fama de agresivo y eficiente. De hecho, su entrada triunfal durante el prólogo de Fuerza Bruta es de antología: la cámara lo sigue por detrás, y un riff de guitarra eléctrica lo acompaña de manera majestuosa. Pero lo que el Detective Ma también logra demostrar es que es alguien que cree en la justicia, y en atrapar a los delincuentes sin pensar en las consecuencias.


Por eso, es enviado junto a su capitán a Vietnam, para atrapar a un fugitivo de la justicia coreana que, por alguna razón, ha decidido entregarse a la policía local. Al llegar, nuestros protagonistas se encuentran con más problemas de los que se hubieran imaginado. Así, el detective Ma se empecina con atrapar a Kang Hong-seok (Ha-Jun), un psicópata dedicado a los asesinatos, robos y secuestros. Pero, como seguramente se pueden imaginar, encontrarlo será todo un reto para el “Policía Bestia”.


Fuerza bruta (2022). Fuente: The National


Fuerza Bruta es un thriller de acción que va directo al grano: todo lo que quiere es utilizar una historia de la vida real para desarrollar una trama previsible y arquetípica, y entregarnos escenas de acción brutales y bien coreografiadas. Y no se puede decir que la película no cumple su cometido. Después de todo, es el tipo de filme donde los protagonistas son buenos y honorables (aunque a veces algo torpes), y en el que los antagonistas son realmente malos, capaces de cometer todo tipo de fechorías sin ningún cargo de consciencia. De hecho, el que Kang sea tan malévolo, le permite al espectador querer que sea atrapado y hasta asesinado por nuestros héroes.


Y hablando de los protagonistas, el Detective Ma de Don Lee es de los héroes más arquetípicamente memorables que haya visto en un buen tiempo. Fuerza Bruta se lleva a cabo en un mundo donde, aparentemente, las tácticas violentas que utiliza la policía a la hora de atrapar a los criminales no tienen consecuencias, lo cual de todas maneras resultará ofensivo para varios miembros del público. Pero a la vez, resulta prácticamente imposible no emocionarse cada vez que Ma aparece en pantalla. Lee lo interpreta como una máquina de violencia, capaz de mandar volando a sus enemigos de un solo puñetazo, pero también como una suerte de oso de peluche gigante. Es ese contraste entre su personalidad gentil y enorme fortaleza, que lo convierte en un protagonista formidable.


Fuerza bruta (2022). Fuente: La Vanguardia


Otro aspecto a destacar en Fuerza bruta es la mezcla de tonos que maneja. Cada vez que la película se concentra en los villanos, nos presenta momentos de considerable violencia (la cantidad de acuchillamientos es bastante ridícula). Y las secuencias de acción, como se mencionó líneas arriba, son sangrientas y brutales. A la vez, el filme también cuenta con momentos de absurda comedia, como aquellos en que los compañeros de Ma son presentados como “chicos” tontos y algo torpes. Hasta nuestro héroe se equivoca, a veces, de igual manera. Consideren, si no, su primera aparición ya mencionada: tiene una entrada innegablemente memorable, pero también se choca con un estante mientras intenta acercarse a un secuestrador, lo cual casi termina por arruinar la operación en la que está involucrado. Se trata de una mezcla de brutalidad y comedia ligera que en teoría no debería funcionar, pero que en la práctica resulta en un producto final muy entretenido.


No obstante, como ya se ha mencionado, la trama resulta bastante previsible. Es obvio desde un inicio que Ma no morirá (es más, incluso que sus heridas no serán particularmente graves), y que los villanos serán arrestados o aniquilados. Por un lado, esta representación casi superheroica de Ma le otorga mucha personalidad a la película, pero, por otro lado, desemboca en una experiencia carente de sorpresas, y en un filme que, hasta cierto punto, glorifica a la policía. Se podría argumentar, incluso, que la caracterización de los otros agentes, como idiotas o inútiles, no hace más que minimizar los problemas reales en los que se involucran los oficiales de policía en la vida real. Como se dijo líneas arriba: esto resultará bastante problemático para varios miembros del público.


No obstante, si se considera a Fuerza Bruta como ficción pura, como una visión en “blanco y negro” de los héroes y villanos, y de los policías y criminales, la película funciona. Si les gusta el cine coreano, pero están buscando algo un poco más ligero, absurdo y violento, Fuerza Bruta es una gran opción. Ahora solo queda regresar en el tiempo y ver la primera película, The Outlaws (Beomjoidosi, 2017), también con Don Lee.