“Eddington” (2025): Retrato de una sociedad en putrefacción
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Ari Aster se aleja del terror y convierte la pandemia estadounidense en una sátira política tan provocadora como irregular.
Por Daniel Pérez Sibaja CRÍTICAS / HBO MAX

El director Ari Aster presenta Eddington como su última obra, en la que mezcla la comedia negra, el western y el thriller para satirizar a la sociedad estadounidense. El filme combina el estilo cínico y aberrante del director con terrenos que no había explorado anteriormente.
La carrera del cineasta cautivó al público desde sus inicios, elaborando una serie de cortometrajes que dejaban clara su fascinación por el horror y lo aberrante como representación de la sociedad y la psiquis humana, tal es el caso de Lo extraño de los Johnson (The Strange Thing About the Johnsons, 2011). Más tarde, el estilo de Aster evolucionó hacia los largometrajes El legado del diablo (Hereditary, 2017) y Midsommar (2019), donde el horror surgía a partir del trauma para cautivar tanto al público como a la crítica, que ya situaban al director como un renovador del género.
Sin embargo, el primer gran “tropiezo” en la carrera del director llegó con Beau tiene miedo (Beau Is Afraid, 2023) considerada no solo un fracaso en taquilla, sino también una obra divisiva entre la crítica. A pesar de contar con Joaquin Phoenix como protagonista, la película oscila constantemente entre la comedia, el terror, la aventura épica, el thriller y el drama. Estos cambios bruscos de ritmo, sumados a un lenguaje enigmático y marcadamente experimental, impiden que la obra se establezca en un registro claro, convirtiéndola en una experiencia tan desconcertante como agotadora para el espectador: una especie de pesadilla interminable que, por momentos, parece responder a la propia intención del director.
La polarización en torno a Eddington ha sido evidente, ya que Aster se aleja sustancialmente del terror para realizar una sátira social y política coral, a través de múltiples personajes. La película utiliza la comedia para caricaturizar las diferentes caras de la sociedad norteamericana, lo que ha generado una respuesta mixta entre la audiencia al criticar tanto a la extrema derecha estadounidense como a ciertos movimientos progresistas. Casos similares han ocurrido anteriormente, como No miren arriba (Don't Look Up , 2021) de Adam McKay, donde la crítica social provocó incomodidad en quienes se sintieron aludidos por los discursos retratados, mientras otra parte del público destacó el enfoque cómico de la película sobre la realidad contemporánea.

Pero, más allá del contexto sociopolítico que rodea al filme, vale la pena preguntarse si los elementos que presenta convierten a Eddington en una experiencia destacable o en un declive dentro de la carrera de Aster.
La trama se sitúa en el pequeño pueblo de Eddington, ubicado en el desértico estado de Nuevo México, durante la pandemia de COVID-19. A partir del enfrentamiento entre el sheriff Joe Cross (Joaquin Phoenix) y el alcalde Ted García (Pedro Pascal) por los protocolos sanitarios, el sheriff decide lanzar su candidatura a la alcaldía del pueblo. Las tensiones sociales se intensifican cuando los habitantes comienzan a alzar la voz contra las políticas de sanidad, mientras los jóvenes protestan a propósito del movimiento Black Lives Matter.
Podría decirse que la película funciona como una lectura descriptiva de Estados Unidos durante la pandemia, citando frases textuales del activismo antidiscriminación o las constantes discusiones sobre el uso de mascarillas que dominaron el debate público en 2020.
La obra logra proponer ideas interesantes sobre el manejo político de la pandemia, las campañas electorales, la guerra mediática entre partidos y el activismo estadounidense contemporáneo. Sobre este último punto, el personaje de Brian (Cameron Mann) protesta únicamente con la intención de acercarse a la chica que le gusta, funcionando como una crítica al activismo superficial utilizado como excusa para otros fines.
Sin embargo, no se profundiza en los múltiples temas y personajes que el filme presenta. Los dilemas sociales terminan sintiéndose como un simple contexto para retratar una “idiocracia” contemporánea, donde todos los personajes y posturas parecen producto de la incompetencia humana. El relato no busca apelar a la empatía del espectador, sino provocar rechazo y risa a partir de la ausencia de matices en sus personajes.
Más allá de Cross, quien presenta una dualidad entre su rol como sheriff y su faceta de esposo atento y protector, el resto del reparto carece de profundidad. En el caso del alcalde Ted, su figura funciona como un reflejo de la hipocresía política y de la priorización de las relaciones públicas por encima de todo; sin embargo, sabemos muy poco sobre él. En cierto momento se menciona que su esposa lo abandonó, pero esto no tiene repercusiones reales en sus motivaciones o acciones.

Algo similar ocurre con Louise (Emma Stone), esposa de Cross, quien parece cargar con un pasado traumático, aunque su rol queda relegado a funcionar como un plot point para el desarrollo del sheriff, desapareciendo rápidamente de la trama tras una participación muy breve. Lo mismo sucede con Vernon (Austin Butler), cuya presencia termina sintiéndose como un cameo extendido.
Diversos comentarios han señalado la poca participación de ciertos actores como una de las grandes decepciones del filme; sin embargo, considero que el verdadero problema radica en el escaso desarrollo de sus personajes, lo que termina sustentando esta percepción generalizada.
La fotografía no resulta particularmente destacable, ya que emplea un lenguaje visual relativamente simple y carece de recursos llamativos. En algunos fragmentos se apuesta por secuencias prolongadas, destinadas a generar tensión, como ocurre en el primer enfrentamiento entre Cross y Ted en el supermercado, donde la naturalidad de los silencios e interrupciones durante la conversación resulta efectiva.
No obstante, ciertas decisiones terminan entorpeciendo el desarrollo dramático de la obra. El ejemplo más evidente aparece en las escenas donde interviene Dawn (Deirdre O'Connell), madre de Louise, quien permanece constantemente fuera de cuadro u oculta dentro de la escenografía mientras únicamente escuchamos su voz atormentando al sheriff. Aunque esto parece responder a una decisión creativa deliberada más que a un error, la cámara pierde constantemente el enfoque sobre el rostro de los personajes, restándole fuerza dramática a varias escenas.
Ari Aster plantea una metáfora al estilo de rebelión en la granja para retratar una “idiocracia” moderna. Las tensiones y fricciones que explosionaron durante las épocas de pandemia evidencia la decadencia de una sociedad a través del humor satírico en un reflejo cínico.
Más allá de la polarización generada por la burla hacia distintas ideologías sociopolíticas, la película no profundiza realmente en sus temáticas ni en sus personajes, reduciendo el filme a una representación superficial de las heridas sociales que atraviesan el panorama estadounidense contemporáneo. Si bien no considero que sea la peor obra del director, esta entrega carece de la inmersividad y visceralidad que Ari Aster supo transmitir en el pasado.

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