Festival Lima Alterna: "La amenaza del helado" (2002)

Hace 18 años, se escribió esta nota basada en una conversación con Fernando Gutiérrez “Huanchaco”, Alejandro Herrera y Giancarlo Shibayama, quienes dirigieron uno de los mediometrajes más extraños y originales alguna vez hechos en el cine peruano. En La amenaza del helado, un súper héroe, mezcla de Chapulín Colorado y Superman, y un ex vendedor de helados, convertido en una especie de pariente de Ultra Siete, se enfrentan a un villano que busca destruir Lima. La nota se publica por primera vez y respetando su redacción original. Al final, encontrarán un enlace para ver la película completa.


Por José Carlos Cabrejo CRÍTICA/FESTIVALES


Fuente: Filmaffinity


La capital vive en zozobra por culpa del maligno Dr. Cactus, el dueño de una heladería que maltrata a sus trabajadores, unos carretilleros que son finalmente despedidos después de que el infeliz villano crea los helados “Quiero más”, que generan un terrible efecto adictivo en la población. Sin embargo, Súper Chaco, un valiente héroe de pelo largo y capa, luchará sin cansancio contra él, ayudado por el Heladero Obcecado, un desempleado de raíces orientales que utiliza sus conocimientos de ingeniería electrónica para convertirse en un ser increíblemente poderoso.

Estas fueron las criaturas que nacieron en la mente de Fernando Gutiérrez, un estudiante de 23 años de la Facultad de Arte de la Universidad Católica. En el año 1999 imaginó a estos personajes y los plasmó en pinturas. Tiempo después, él, Alejandro Herrera, también estudiante de artes, y Giancarlo Shibayama, alumno de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima, decidieron contar esta historia a través del vídeo digital.


La amenaza del helado es un mediometraje de aproximadamente 40 minutos que, a pesar de haberse realizado con recursos mínimos, atrae con su multicolor estética inspirada en el cómic y la antigua serie de TV Batman y Robin, así como con su espíritu ingenuo y lúdico.


Cine de serie Z


Al cine de bajo presupuesto se le suele llamar cine de serie B. Sin embargo, aquel cine que tiene recursos económicos tan exiguos que hablar de presupuesto sería como hacerle una broma de mal gusto, se le refiere como de serie Z. Y La amenaza del helado representa descaradamente este último caso. Esta película, rodada desde diciembre del año pasado hasta finales de abril, tiene un costo total de apenas 1200 dólares. Asimismo, no se utilizaron equipos de iluminación en la realización, y las personas que actuaron eran amigos de los realizadores, que participaron sin retribución económica.

Además, los tres directores interpretaron a algunos de los personajes protagónicos. Por ejemplo, Fernando encarnó tanto al temerario Súper Chaco como al perverso Dr. Cactus, Giancarlo se transformó en el Heladero Obcecado, y Alejandro interpretó a uno de los matones del villano. Fernando afirma que la película es totalmente consciente de sus limitaciones: “La cinta comienza con la imagen de un pavo y un logotipo que dice Brr Burp Burp Producciones. Esta imagen representa todo un contraste con el león que aparece al inicio de las películas de la Metro Goldwyn Meyer, simbolizando así el estado de pobreza en el que se hace el cine del Tercer Mundo”.

La amenaza del helado presenta algunos giros raros y hasta delirantes en el guion, dado que se fue escribiendo a medida que se rodaba. Alejandro detalla cómo se grabó la película bajo esas insólitas condiciones: “Antes de ir a grabar conversábamos sobre cuáles iban a ser las nuevas escenas del guion, para después realizar el storyboard. Fue una experiencia muy interesante y que jamás olvidaremos, ya que a veces no nos poníamos de acuerdo y se daban discusiones acaloradas. Pero al final, felizmente, lográbamos puntos en común”.


La alegoría del helado

Para Fernando Gutiérrez, lo que se quería expresar en la película era la mediocridad de Lima, una ciudad aquejada por el desempleo, la explotación laboral y el individualismo. “Súper Chaco y el Heladero Obcecado son ejemplo de ello. Ambos son héroes no porque son altruistas con los habitantes de Lima, sino porque es la única forma que tienen para sobrevivir en un país tan pobre. Súper Chaco defiende a Lima porque así puede vender su merchandising, que abarca desde muñecos inspirados en su persona hasta comida para niños. El Heladero Obcecado, por su parte, al ser despedido de la heladería del Dr. Cactus, crea unas armas potentes para luchar contra el mal, pero solo para recibir una recompensa que le permita mantener a su familia”.

La película muestra constantemente coloridas imágenes de estilo publicitario que en la ficción venden los productos o la imagen de ambos súper héroes. En una de estas secuencias aparece el popular Mario Poggi, quien interpreta a un científico loco que vende un cereal producido por Súper Chaco. Para los realizadores, el personaje del psiquiatra (el cual ya demostrara sus “dotes” actorales en Risas y Salsa (1980-1999) y Mi crimen al desnudo (2001) de Leonidas Zegarra) se “recursea” de esa manera para sobrevivir en medio de una economía agobiante, lo que, según ellos, no es más que el reflejo de lo que le sucede a Poggi en la vida real, ya que visitaron su casa y conocieron la situación precaria en la que vive.

Para Fernando, los dos súper héroes de la película representan también el rechazo de la ciudad a formarse modelos propios y distintos del imaginario de otros países. “Mientras que la apariencia de Súper Chaco es similar a la de Superman y demás héroes provenientes de los cómics anglosajones, el Heladero Obcecado es un personaje que parece haber salido del manga o el anime. No tienen ningún parecido con las figuras o los símbolos auténticamente peruanos”.


Un barquillo más

La amenaza del helado ya ha sido proyectada tanto en la Facultad de Arte de la Universidad Católica como en la nueva sala de cine de la Universidad de Lima. Y ha sido bien recibida por sus eventuales espectadores, quienes se han divertido con una cinta que rompe con espíritu de infante los patrones narrativos de las películas convencionales y entretiene con sus extravagantes personajes.

Por lo pronto, Fernando, Alejandro y Giancarlo buscarán la manera de incluir su mediometraje en el próximo festival de cine latinoamericano que se celebrará en Lima. Además, ya están pensando en una secuela, que seguirá contando las aventuras de dos héroes que sobreviven en una recesión que ni un Súper Cholo puede derrotar.



*Esta nota se terminó de redactar el 8 de junio de 2002.



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