"Transformers: La guerra por Cybertron” (2020) y el reino de las sombras

Actualizado: ene 28

En el transcurso del año pasado, se estrenaron las dos primeras temporadas de la nueva serie del universo Transformers, especialmente creada para el deleite de los fans de la serie televisiva original de los años ochenta, conocida como “Generación 1”.


Por José Carlos Cabrejo CRÍTICA/NETFLIX

Fuente: Tomatazos

Para quienes vieron de niños la llamada “Generación 1”, ver las dos primeras temporadas de Transformers: War for Cybertron - Trilogy, cuyos títulos originales son Chapter 1: Siege y Chapter 2: Earthrise (estrenada casi a inicios de este año), puede ser tan emocionante como la secuencia inicial de Bumblebee (2018) de Travis Knight. La animación muestra a los personajes con un diseño próximo a su apariencia original y con los característicos y ya legendarios ruidos de sus transformaciones en vehículos terrestres o aéreos.


En la primera temporada, los autobots y los decepticons se enfrentan en un planeta que sufre una grave crisis energética. Si bien la serie mantiene en general la personalidad y el cromatismo de personajes como Optimus Prime, Megatron, Starscream o Ironhide, mostrándolos como siempre en un aventurero esquema narrativo de búsqueda, el tratamiento visual va por otra ruta. Los encuadres de Transformers: La guerra por Cybertron muestran escenarios opacos, grisáceos, de colores fríos. Son espacios invadidos por una lluvia que cae como aquella que recorre el cuerpo del replicante interpretado por Rutger Hauer en Blade Runner (1982). Las imágenes, por eso, están en sintonía con películas de temática posapocalíptica de los años ochenta. Ello también es notorio en la secuencia en que los autobots recorren un peligroso desierto del mismo modo que los personajes de la película Mad Max 2, el guerrero de la carretera (1981).


En ese sentido, la serie, a pesar de sus escenas de acción, tiene un aura de desencanto. Los personajes están marcados tanto por numerosas abolladuras como por una sensación próxima a la agonía. De pronto, aparecen como espectros. Los personajes referidos como guardianes emergen como las siluetas fantasmales de La niebla (1980) de John Carpenter. Otros, son asediados por “zombis” que buscan volver a ser los robots de antes. Uno de los personajes gigantescos se defiende de ataques aéreos como el King Kong de 1933 en sus últimos minutos de vida. Viejas películas de aventura y fantasía son la fuente de inspiración de Transformers: La guerra por Cybertron para plasmar la cercanía de la muerte.


Fuente: Peru21

La segunda temporada mantiene en su estilo visual esa oscuridad que envuelve a los personajes en la primera. Sin embargo, los viajes de los autobots para llegar a la Chispa Suprema pueden desembocar en llegadas a mundos exóticos y deshabitados, lejanos de los sombríos y metálicos escenarios de Cybertron, sea por su naturaleza orgánica o su colorido hasta lisérgico. Son contrastes espaciales que marcan aún más la situación límite de los personajes, que parecen estar a punto de encontrar la posibilidad de un futuro mejor en otros rincones de la galaxia.


Con respecto a la serie original de los años ochenta, hay que destacar la manera más honda en que se trabaja los personajes. Sky Lynx deambula como un monje budista en busca de redención, mientras que Megatron se afirma cada vez más como un ser que se distancia de sus orígenes para mimetizarse con la mirada fría, científica e inquietante de Shockwave, mucho más desarrollada en esta nueva entrega.


Una recomendación para los fans: vean la película The Transformers: The Movie (1986) de Nelson Shin antes de ver la segunda temporada. Las referencias a aquella película son constantes y muy significativas. Transformers: La guerra por Cybertron es una serie afectuosamente dirigida a los seguidores de la serie televisiva original.