“War Machine” (2026): acción, explosiones y nada más.
- hace 37 minutos
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Entre la acción desbordada y una temática con potencial, la nueva apuesta bélica de Netflix intenta combinar ciencia ficción y trauma psicológico, pero termina quedándose en la superficie.
Por Daniel Pérez Sibaja CRÍTICAS / CARTELERA COMERCIAL

La nueva aventura de acción de Alan Ritchson, bajo la dirección de Patrick Hughes (conocido por películas como Los Indestructibles 3 o Duro de cuidar), llega de la mano de Netflix y cuenta una historia bélica donde la acción y los elementos sci-fi brillan por encima del resto.
La película narra el viaje del soldado 81 (Alan Ritchson), quien, tras presenciar la muerte de su hermano (Jai Courtney) y de todo su pelotón durante una misión en Afganistán, queda psicológicamente afectado por el trauma. Dos años más tarde, el soldado empieza a tener problemas para formar parte de los Rangers del ejército estadounidense, pasando la mayor parte del tiempo ensimismado y sin poder relacionarse con el resto de los soldados.
Pese a no encontrarse en un buen momento psicológico y ante la amenaza de ser expulsado del programa, el sargento Sheridan (Dennis Quaid) y Torres (Esai Morales) lo nombran líder del equipo durante una misión simulada en el bosque. Entre las fricciones y conflictos del grupo, pronto deben trabajar como equipo para enfrentarse a una amenaza desconocida: una máquina de guerra alienígena con tecnología avanzada. Los soldados se ven superados por el enemigo y deben huir para poder sobrevivir.

El largometraje plantea temas importantes e interesantes, pero de una manera superficial e insulsa. En un primer momento, el estrés postraumático parece ser abordado como el principal conflicto del protagonista, mostrando las secuelas a raíz de la pérdida en el contexto bélico. Lejos de ser un comentario crítico sobre las repercusiones de la guerra, la película pronto utiliza estos temas para desarrollar el arco del protagonista y convertirlo en un supersoldado.
El mensaje de la película se vuelve claro: enaltece la figura del soldado estadounidense en una aventura de acción militar genérica y sin sobresaltos inesperados en la trama. El acecho del enemigo sobre el protagonista y su grupo recuerda a Predator, trabajando de peor manera el suspenso y sin transmitir el carácter amenazante del villano.
Las secuencias de acción son lo más destacable del filme, presentando escenas que mezclan efectos prácticos y digitales para plasmar al villano y toda la destrucción a su paso. Sin mayores pretensiones, Hughes se centra en darle al público lo que pide: acción desbordada en escenas frenéticas que transmiten adrenalina y caos. Aun así, el prácticamente nulo desarrollo dramático de sus personajes le resta impacto al conflicto, ya que solo se aprecian explosiones y muertes grotescas.
La ciencia ficción también es presentada de forma superficial. Realmente no existe una mayor explicación sobre el enemigo principal o su motivación; el filme solo revela algunas características y su origen alienígena como un giro de guion. Lo más interesante del villano es su diseño, aparentemente inspirado en el REX o Metal Gear de la franquicia de videojuegos Metal Gear Solid, siendo una especie de tanque bípedo creado para erradicar todo a su paso.

Personalmente, no soy un gran fanático del género ni del trabajo del director; asimismo, tampoco considero que la película presente coreografías o fragmentos de acción realmente memorables. Queda claro que el filme solo busca entretener al espectador con acción y frenesí; las preguntas sobre la trama resultan intrascendentes o incluso impertinentes.
Aun así, la película se percibe como una experiencia genérica de Netflix, que recurre a una celebridad del cine de acción para vender un producto bajo una premisa similar a las películas de Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone, sin gozar del mismo encanto o impacto, al tratarse de una obra ciertamente genérica. Más allá de las reflexiones éticas sobre el avance tecnológico que intenta plantear, la acción bélica desbordada y la priorización del apartado técnico la convierten en un producto de mero entretenimiento: ideal para un domingo, pero nada memorable.

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