“Crisis” (2021): adicción y otros demonios

La película dirigida por Nicholas Jarecki retrata la terrible crisis de opioides que afecta a la sociedad americana, y tendrá su estreno en DVD este 20 de abril.


Por Sebastián Zavala Kahn CRÍTICA/ VIDEO ON DEMAND

Fuente: IMDb

Existen varias películas que entrelazan diferentes historias, con narraciones en paralelo, y logran transmitir un mensaje en particular. Pensemos en Tráfico, de Steven Soderbergh, o Babel, de Alejandro González Iñárritu. Sin embargo, los filmes más satisfactorios son los que terminan juntando las diferentes líneas narrativas, revelando conexiones inesperadas entre sus respectivos protagonistas —que se hacen más evidentes durante un segundo visionado—. Esto evita que se sientan como colecciones de cortometrajes, otorgándoles una cohesión narrativa que ayuda al mensaje principal para que se transmita con mayor efectividad, o incluso a generar una reacción emocional potente.


Eso es, precisamente, lo que el director y guionista Nicholas Jarecki intenta hacer con Crisis. El mensaje es claro: los Estados Unidos está viviendo una terrible crisis con los opioides, la cual va empeorando debido a las acciones tanto de las grandes farmacéuticas, como de ciertas mafias. Es un tema que vale la pena tratar, y que es utilizado con cierta elegancia en Crisis, película que narra tres historias en paralelo.


La primera historia está protagonizada por el Doctor Tyrone Brower (el siempre genial Gary Oldman) quien, aparte de trabajar como profesor en una universidad de prestigio, es director de pruebas de drogas en un laboratorio farmacéutico. Pero cuando su más reciente y revolucionario producto resulta ser altamente adictivo, el buen doctor tendrá que enfrentarse a personas que quieren ocultar la verdad. Entre ellos se encuentran el decano de la universidad (Greg Kinnear), quien quiere evitar un conflicto público que no podrán ganar, y por supuesto, el contacto de Brower en la farmacéutica, el doctor Bill Simmons (Luke Evans).


Fuente: IMDb

En segundo lugar, tenemos a Jake Kelly (Armie Hammer), un agente de la DEA que se encuentra trabajando de manera clandestina, intentando juntar a dos mafias distintas —relacionadas al tráfico de drogas, por supuesto— para poder capturarlas con la ayuda del FBI. Sin embargo, le acaban de decir que tiene un tiempo límite para acabar con su trabajo, y está siendo presionado por su jefe, la supervisora Garrett (Michelle Rodríguez) para traer resultados. Además, Jake tiene a una hermana menor drogadicta llamada Emmie (Lily-Rose Depp) que necesita de su ayuda constantemente, y que parece no querer mejorar por sí sola.


Por último, está Claire Reimann (Evangeline Lilly), una ex-adicta en recuperación que, bajo trágicas circunstancias —probablemente relacionadas a los mismos demonios que enfrentó—, pierde a su hijo, un adolescente popular y con un futuro en el atletismo. Así, luego de ver el cadáver de su hijo, la dolida madre comienza a investigar el caso, contratando a un investigador privado, y adentrándose en el submundo del tráfico de drogas, eventualmente cruzándose con la operación encubierta de Jake. Consecuentemente, este último tiene que comenzar a tener más cuidado para que no lo descubran, consciente también de que la vida de Claire ahora corre peligro.


Jarecki hace un buen trabajo al balancear las tres historias en paralelo, dándole la misma importancia a todas, por lo que desarrolla a cada protagonista de manera profunda. Un gran riesgo que siempre corren estas películas es el de tener una historia más interesante que otras —esto usualmente resulta en una narración desequilibrada, en la que el espectador se aburre cada vez que el filme se aleja de la línea narrativa de mayor interés. Ese, felizmente, no es el caso de Crisis —la historia del doctor Browser satisface a nivel intelectual, la de Jake a nivel visceral, y la de Claire a nivel emocional-. Es un cóctel de ingredientes que resulta en una película entretenida.


Fuente: flixChatter

Ayuda, por supuesto, que Jarecki cuente con un excelente reparto. Oldman está excelente como siempre, convirtiendo al doctor Brower en un hombre con una brújula moral bien centrada, por más que cuente con un pasado algo controvertido. Es cierto que por momentos tiende a exagerar las emociones del personaje, pero en general, construye a Brower de manera convincente. Por su parte, Evangeline Lilly da una de las mejores actuaciones de su carrera —es una interpretación reservada pero potente, en la que el espectador logra sentir la frustración y desesperación de Claire. En el reparto secundario, por supuesto, se encuentran actores como Michelle Rodríguez, Greg Kinnear, Luke Evans, Lily-Rose Depp, Martin Donovan, Mia Kirshner y el mismísimo Nicholas Jarecki, interpretando al compañero de Jake —todos dan actuaciones convincentes, ayudando a que el director pueda construir un universo que se sienta natural y creíble.


Ahora bien, es imposible escribir sobre Crisis sin mencionar el caso de Armie Hammer. Se trata, pues, de una situación desafortunada, ya que la película fue grabada en el 2018, cuando no se sabía nada sobre las alegaciones de acoso sexual y canibalismo del actor —era imposible que el equipo de producción fuese a saber lo que iba a pasar justo cuando planeaban estrenar el filme en diferentes territorios. Independientemente de eso, Hammer da una sólida actuación en Crisis, desarrollando a Jake como alguien que se encuentra al borde de la desesperación por un debate ético interno. Pero sobre lo que ya existe no se puede hacer nada, y como el mismísimo director dice, al final del día, el personaje de Hammer solo aparece en un tercio de la película.


Fuera de eso, no se puede negar que Crisis funciona bastante bien como un thriller consciente de su importante mensaje. La crisis de los opioides es algo que aún no se trata en el Perú —aunque tenemos varias otras crisis con las que lidiar— por lo que Crisis resulta esclarecedor. Jarecki logra pintar un panorama desolador sobre el efecto de estas drogas en los ciudadanos americanos. Puede que la participación de Hammer haya generado controversias, pero eso no desmerece la potencia del filme.