“Doula” (2022): el embarazo como farsa

Actualizado: 25 oct

El filme de la directora Cheryl Nichols trata de balancear drama y humor con una historia sobre las dificultades del embarazo en tiempos modernos. Sin embargo, termina siendo un producto desigual.


Por Sebastián Zavala Kahn CRÍTICAS / VIDEO ON DEMAND

Fuente: La Vanguardia


Doula (2022) es una película curiosa. Es la primera producción de Barry Linen Productions, la productora del actor Chris Pine, quien cuenta con un pequeño papel en la historia. Se trata de una cuasi-comedia que mezcla elementos realistas con algo de humor absurdo, y que, al tratar de manejar tonos distintos, no llega a funcionar del todo. Es un experimento fallido, un largometraje que intenta tocar el tema del embarazo de manera relativamente delicada, a partir de sus pros y contras, pero que abusa mucho de gags ridículos y personajes desagradables.


Cuenta la historia de Deb (Troian Bellisario), una chica relativamente común y corriente que está a punto de dar a luz. Desgraciadamente, su partera, una mujer bastante mayor, acaba de fallecer, por lo que su pareja, Silvio (Arron Shriver), no tiene una mejor idea que contratar a su hijo Sascha (Will Greenberg), también un partero. Deb se molesta, después de todo, ella estaba ya gestionando su embarazo con el doctor Zonkowski (Chris Pine) y había decidido dar a luz en el hospital. Pero tanto Silvio como Sascha parecen tener otros planes, lo cual resulta en un conflicto bastante complejo entre una mujer que quiere ejercer los derechos sobre su cuerpo y su futuro bebé, y los hombres que tratan de convencerla de cambiar de opinión.


Fuente: IMDB


La línea narrativa central de Doula no carece de potencial. En pocas palabras, se trata de una película sobre una mujer que está siendo controlada por hombres de todo tipo. Por tipos que quieren decidir sobre su cuerpo, sobre cómo, cuándo y dónde dará a luz. Es un conflicto que debería resonar hoy en día más que nunca, y que de hecho incluye varios momentos dolorosamente verosímiles, la mayoría protagonizados por una Troian Bellisario que, en términos generales, hace un buen trabajo con su papel. De todos los personajes, de hecho, ella es la única con la que uno termina conectando, aunque sea por la situación tan incómoda en la que se encuentra.


El resto de personajes lamentablemente termina siendo bastante desagradable, lo cual contrasta con el tono supuestamente gracioso de Doula. Silvio, por ejemplo, se comporta frecuentemente como un idiota, sin tomar en cuenta las necesidades y deseos de su pareja. Sascha, por otro lado, es de los personajes más irritantes que haya visto en mucho tiempo, un pseudo hippie que parece estar más interesado en validar sus propias creencias que en cuidar a la mujer a la que, supuestamente, tiene bajo su cargo. Y aunque Chris Pine es de los actores más carismáticos que están trabajando actualmente en Hollywood, su Dr. Zonkowski es presentado como un inútil. Al menos ayuda que el rol de Pine sea extremadamente reducido.


Fuente: NEWS MOVIES DAILY


En todo caso, hay que admitir que Doula no parece estar de lado de ninguno de los participantes del conflicto central. Es decir, no presenta los partos naturales como lo idóneo, pero tampoco demoniza el trabajo de los doctores en los hospitales. De hecho, la película parece estar algo insegura sobre qué decisión es la mejor durante la mayor parte de su duración, lo cual tiene sentido, considerando que Deb se encuentra en exactamente la misma posición. Es por eso, sin embargo, que resulta tan frustrante que incluya momentos y caracterizaciones tan caricaturescas, como el ya mencionado Sascha (increíblemente desesperante) o el Dr. Zonkowski (en quien aparentemente no hay que confiar).


Adicionalmente, no ayuda que muchos de los comportamientos cuestionables o hasta perturbadores de Sascha sean ignorados tanto por la película en sí, como por otros personajes; lo cual es curioso, considerando los malos consejos que le da a Deb, o lo que termina haciendo con una de sus amigas. Es parte de la posición relativamente neutra del filme que se mencionó líneas arriba, de eso no hay duda, pero el que no se diga absolutamente nada sobre sus acciones ciertamente dejó en mí un mal sabor de boca.


Es una pena, pues, que Doula no termine de cuajar, porque la idea básica del filme no es mala en lo absoluto. Muchas de las interacciones entre Deb y Silvio son suficientemente verosímiles, y las decisiones que ella debe tomar sobre su cuerpo y su futuro bebé seguramente resonarán en más de una espectadora. Como se dijo antes: resulta fácil empatizar con ella, lo cual hace que el resto de personajes resulte incluso más detestable de lo que debería. Es así, pues, que la película termina sintiéndose como un producto incompleto, como una buena idea mal ejecutada, con un tono errático y escenas supuestamente graciosas que están fuera de lugar. Espero que la siguiente producción de Pine y Barry Linen Productions sea mejor.