“El último Blockbuster” (2020): una oda a la nostalgia

Actualizado: abr 2

El documental sobre el último local existente de la cadena de videos Blockbuster tuvo su estreno en la plataforma Netflix de Estados Unidos.


Por Sebastián Zavala Kahn CRÍTICA/ NETFLIX

Fuente: IMDb

Mi infancia en los ochenta o noventa está marcada por las visitas a las tiendas de videos. Los fines de semana, acompañado por mis padres, hermanos o amigos, pasaba por uno de esos establecimientos para alquilar una película en VHS, que a veces veía acompañado con una bolsa de canchita para microondas. Era parte de la cultura del entretenimiento en aquella época, todo un ritual: entrar a la tienda, caminar por los pasillos, ver las carátulas de los videos y preguntarle al encargado por recomendaciones.


Evidentemente, todo eso se ha perdido. El streaming y la piratería online han suplantado la experiencia de la tienda de video. Ahora, en vez de caminar por los pasillos de un Blockbuster Video, un West Coast Video o un Drugstore DVD, uno va recorriendo la pantalla, saltando de ícono en ícono, tratando de decidir qué ver. En teoría, es similar a lo que se hacía antes, ver carátula y leer una pequeña sinopsis. Pero lo que se ha perdido en la práctica es la parte social de la experiencia, interactuar con otras personas, ver la reacción de otra gente, escuchar los comentarios de ciertos filmes. Puede que suene a nostalgia pura, pero creo que se ha perdido algo muy valioso para la cultura cinéfila. Ya que por muy convenientes e instantáneos que sean los servicios streaming, no puede compensar la ausencia de la interacción humana.


El último Blockbuster (The Last Blockbuster) es un documental que trata de rescatar esa experiencia. Centrado en la última tienda de videos perteneciente a la legendaria cadena estadounidense, el filme le dedica buena parte de su metraje a la historia de dicha empresa, pero también al negocio que todavía persiste en Bend, Oregon, y por supuesto, a la gente que trabaja ahí. Es una suerte de oda a esta experiencia noventera, y aunque —irónicamente— ha sido estrenada en Netflix (solo en la versión estadounidense), debería ser suficiente como para traerle muchos recuerdos a los espectadores que vivieron aquella época. Si lo que buscan es un retrato detallado del crecimiento y la caída de Blockbuster, no lo encontrarán acá. El último Blockbuster es un producto un poco más emocional y nostálgico, que narra la experiencia de las personas que deciden ir a la emblemática tienda. La cinta se centra en el lado humano de la historia; sus protagonistas, y no tanto en los hechos en los que estuvieron involucrados.


Fuente: IMDb

No se trata de un documental revolucionario. De hecho, el filme consiste principalmente de entrevistas a diversas celebridades. Además, una figura que resalta es, por ejemplo, Sandi Harding. Ella ha sido la administradora del último Blockbuster por años, y hoy en día, lo trata como un negocio familiar, involucrando a sus hijos y sobrinos y amigos de familia. Es retratada como una mujer adorable, evidenciando que se trata de una persona muy querida en Bend, apreciada por sus clientes y amigos. Probablemente, ella es la razón por la cual la tienda ha podido subsistir por tanto tiempo. Destaca, por ejemplo, una secuencia en que la vemos comprando Blu-rays nuevos —como Solo: una historia de Star Wars— para poder alquilarlos. Se trata de alguien que se toma muy en serio su trabajo, y que haría cualquier cosa para mantener felices a sus clientes.


Aunque el documental no cuenta con entrevistados de la talla de Quentin Tarantino —quien hubiese sido ideal para este tema, y hasta es mencionado un par de veces—, sí destacan el director y guionista Kevin Smith, porque aparentemente está dispuesto a aparecer en todos los documentales relacionados a temas cinéfilos o geeks; la actriz Ione Skye de Say Anything; el comediante Jamie Kennedy, quien de joven apareció en varios comerciales de Blockbuster; el actor de voz James Arnold Taylor; y hasta el legendario Lloyd Kaufman, quien no tenía muchas cosas buenas que decir sobre la conocida corporación. Es una buena mezcla de caras conocidas, cada una con experiencias y comentarios a nivel personal o más objetivo sobre el tema. Dichas declaraciones son acompañadas por animaciones, imágenes de los noventa, comerciales, tomas de apoyo, y hasta un show de títeres inesperado pero muy entretenido.


Sin embargo, no puedo evitar sentir que, a pesar de que El último Blockbuster se centra bastante en la nostalgia de visitar a una tienda de videos, pudo haber incluido más información sobre Blockbuster como empresa. Los pasajes relacionados a su rápido crecimiento (9000 tiendas en todo el mundo) y a su eventual declive son muy breves, y hubiese sido genial saber por qué Lloyd Kaufman odia tanto a la empresa (fuera de las malas palabras censuradas que termina diciendo frente a cámaras). Al menos el documental ayuda a confirmar que, efectivamente, Blockbuster tuvo la oportunidad de comprar Netflix y la rechazó, y que la empresa terminó quebrando, principalmente, debido a la crisis económica del 2008. Sin crisis, dice la narradora Lauren Lapkus, de repente estaríamos viendo ahora Stranger Things como un Blockbuster Original. Quizás en un universo paralelo.


Fuente: IMDb

No obstante, no se puede negar que, fuera de algunos pasajes algo superficiales, El último Blockbuster hace un gran trabajo a la hora de generar una respuesta emocional en el espectador. Resulta catártico ver a los entrevistados describir el olor de las tiendas, o el click que hacían los estuches de las cintas de VHS al abrirse. Y la sección que describe el fanatismo contemporáneo por esta última tienda funciona para demostrar que, por más de que el streaming esté conquistando el mundo, siempre habrá gente que prefiera los formatos físicos y el componente social de la cinefilia (como su servidor). Ver a diferentes YouTubers, comediantes y gente común y corriente viajar hasta Bend únicamente para conocer este Blockbuster es extrañamente inspirador.


Puede que vivamos en un mundo digital, donde todo es instantáneo, conveniente y masivo, pero el poder ir a un lugar físico a decidir cómo se llevará a cabo una noche de cine, nunca perderá su encanto. El último Blockbuster es un homenaje precisamente a eso. Espero que este filme ayude a que la última tienda de alquiler de películas todavía se quede en Bend, Oregon, por un buen tiempo. Ahora, solo me falta ir a visitarla.



Nota: Me tomo la libertad de compartirles un artículo que escribí hace más de cinco años sobre las tiendas de video y la nostalgia por los formatos físicos. Creo que sigue siendo tan relevante hoy en día como cuando recién fue publicado.



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