“The Host: Monstruo Depredador” (2006)

Revisamos esta película de Bong Joon-ho, quien ganó varios premios Óscar el día de ayer por su filme Parásitos. The Host pasó por la cartelera comercial la década antepasada y ahora está disponible en streaming.


Por José Carlos Cabrejo CRÍTICA / NETFLIX

Fuente: Días de una cámara


The Host: Monstruo depredador (Gwoemul, 2006), película surcoreana de Bong Joon-ho, recuerda a aquellas cintas japonesas de los años cincuenta y sesenta conocidas como las Kaiju’Eiga, que relataban historias de monstruos gigantescos, por lo general reanimados o producidos por transformaciones genéticas, a raíz de explosiones atómicas. Mezclas de reptil con dinosaurio, como Godzilla; mariposas de espectacular tamaño, como Mothra; o tortugas mastodónticas, como Gamera, son algunas de las alucinantes especies que pululaban en aquel cine que solía mostrar grandes edificios destruidos por las bestias y fuerzas militares que trataban, inútilmente, de contrarrestar su poder.


Estas películas traslucían el temor del pueblo nipón a una nueva amenaza nuclear, después de lo sufrido por las bombas norteamericanas que explotaron en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial. The Host actualiza esa búsqueda por concentrar un miedo colectivo que poseían las Kaiju’Eiga. Muestra a un científico de los EEUU que induce a un colega coreano a botar sustancias químicas al mar, lo que origina el nacimiento de una criatura viscosa, repugnante y casi indescriptible, que se esconde en el agua y avanza retumbante en la tierra. Además, describe una injerencia abusiva e inhumana de otros científicos de la primera potencia mundial para confirmar si aquel monstruo transmite alguna clase de virus.


The Host toma la fantasía para articular una visión sin concesiones de la relación de los Estados Unidos de Norteamérica con el medio ambiente y los países de otras regiones. No obstante, la calidad del filme le debe todo a una puesta en escena original y absorbente. El conflicto principal de la cinta aparece cuando la hija de un hombre de escasa inteligencia es llevada por la criatura marina. Él, junto a sus dos hermanos y su padre, decide sobrepasar una serie de obstáculos impuestos por el propio Estado coreano para rescatarla del lugar donde se encuentra presa.

Fuente: La Estadea


La película avanza con un ritmo agitado y trepidante, con una bestia repulsiva, de apariencia casi alienígena, que arremete contra los humanos con movimientos sinuosos y a plena luz del día. Sin embargo, ninguno de sus protagonistas se acerca al arquetipo del héroe que rescata a la princesa de las garras del dragón. Son una familia de fracasados. Eso le sirve a la cinta para sumergirse en un registro tragicómico muy logrado. En un momento en el cual la hija capturada por el monstruo está supuestamente muerta, la familia llora desconsoladamente y la película parece que inducirá al espectador a una reacción lacrimógena. Justo en ese instante, los miembros de ella empiezan a golpearse casi como si estuvieran en una slapstick, en un tipo de comedia basada en la exageración de la violencia física.


Por otro lado, The Host es un filme con personajes infantiles muy bien delineados. Imágenes como aquella en que la niña escondida en una alcantarilla, con otro menor de edad, ve cómo la bestia escupe los huesos de los seres humanos que ha deglutido (a la manera de algunas brujas de cuentos infantiles), es de una truculencia memorable. Si se hiciera una selección de las mejores películas fantásticas vistas durante la primera década de este siglo, The Host sería infaltable.


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